EEUU Internacionales -  13 de marzo de 2015 - 13:55

Iraquíes sunitas se integran en milicia chiíta para luchar contra el EI

En uniforme de camuflaje con enseñas de las milicias y una cinta verde en la cabeza, Nawar Mohammed brinda toda la imagen de un combatiente iraquí chiita, salvo por un detalle: es sunita

Antes era algo impensable que un miembro de la minoría sunita iraquí se integrara en una milicia chiita, pero la oposición al EI, que controla grandes zonas al norte y al oeste de Bagdad desde junio pasado, va más allá de las profundas divisiones sectarias.

"Todo el mundo está sorprendido por esto. Es la primera vez en la historia de Asaib que se forma una unidad sunita", comentó Mohammed, de pie, con su fusil de asalto Kalashnikov colgando de un brazo.

"Asaib nos entrenó, y nos integramos a Asaib", añadió con naturalidad.

"Asaib, sunita o chiita, no existe la menor diferencia. Estas circunstancias unen a Irak", dijo Mohammed. "Si Dios quiere, no habrá más sectarismo", sentenció.

La formación de esta unidad, a la que algunos denominan "Asaib al Alam", es una señal positiva y sus integrantes parecen sinceros al alabar a Asaib Ahl al Haq.

Contar con sunitas que luchan en las milicias chiitas aporta beneficios prácticos directos a ambas partes: los sunitas reciben capacitación y el apoyo que necesitan para intentar recuperar sus hogares, en tanto que las milicias dan un paso adelante para borrar la reputación de asesinos sectarios.

A pesar de contar con una formación limitada, Asaib al Alam participa junto a milicianos con mayor experiencia y fuerzas de seguridad en la lucha por recuperar Al Alam, lo que forma parte de un objetivo mayor que es recuperar la cercana ciudad de Tikrit, con algunas zonas aún en manos del EI.

"El objetivo de formar una Asaib local en las zonas sunitas es terminar con el sectarismo", según el miliciano chiita Husein Abdulabas.

También indicó que contar con combatientes que provienen de una zona en combate les aporta conocimientos útiles sobre la situación local.

El ministro de Defensa, Jaled al Obeidi, se congratula por la participación de estos vecinos en la lucha por retomar Tikrit, lo que describió como "un mensaje muy positivo para todo el pueblo iraquí".

Jassem al Jbara, responsable del Comité de seguridad de la provincia de Saladino, por su parte, destacó que se ha fomentado la formación de fuerzas locales similares en otras zonas.

Éstos son "los hijos de Al Alam (...) No hay otras fuerzas de seguridad, no hay saqueos, ni destrucción, ni vandalismo", añadió Jbara.

A pesar de que sufrió daños, Al Alam es uno de los pueblos en mejor estado retomado al EI, sobre todo si se lo compara con el vecino Albu Ajil, donde algunos creen que hubo colaboracionismo con los yihadistas.

Muchas casas y edificios fueron incendiados en esta localidad, aunque no está claro quién los provocó.

Los habitantes de Al Alam afirman que miembros de la tribu Jubur lucharon contra el EI antes de que los yihadistas tomaran bajo control la población, por lo que estos resistentes fueron tomados como blanco por los yihadistas.

El jeque Jaled al Jbara luce como un comandante de la milicia chiita, con un pañuelo negro e insignias de Asaib Ahl al Haq en las mangas de su uniforme, pero se trata de un líder en la tribu Jubur y el responsable de Asaib al Alam.

"Ellos saben que estamos junto a nuestros hermanos los chiitas", dijo el jeque sobre los yihadistas del EI.

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