Los compañeros de las dos víctimas de un accidente de montaña en Marruecos denunciaron este jueves en Granada la obstrucción de las autoridades marroquíes y la inacción de las autoridades españolas que impidió que fueran socorridos rápidamente.
"Es un asesinato, hecho por las autoridades marroquíes y consentido por el gobierno de España y su principal responsable Mariano Rajoy", afirmó José Morilla, miembro de la expedición de la que formaban parte el abogado Gustavo Virués y el policía José Antonio Martínez, ambos de 41 años, que murieron en el accidente del que sobrevivió Juan Bolívar, de 27 años.
"Habrá acciones judiciales", añadió Morilla en rueda de prensa, tras acusar a las autoridades marroquíes de haber rechazado los refuerzos españoles y de no hacer más por que fueran aceptados.
El rescate de los tres espeleólogos, accidentados en el macizo del Atlas marroquí al que habían acudido junto con otros seis montañeros, de los que se separaron unas horas antes del accidente el domingo 29 de marzo, ha suscitado una amplia polémica en España, desde el anuncio de la muerte de la segunda víctima, seis días más tarde.
Bolívar, único superviviente, relató ante los medios el calvario vivido durante esos días, desde que se produjo el accidente, el domingo cuando "en un momento dado, que miras para abajo y te despistas, miras para arriba y ves a los dos cayendo" de la pared que estaban escalando.
Presa de la emoción, el joven policía relató como rápidamente subió hasta ellos sólo para comprobar que Virués había muerto, y que Martínez tenía las dos piernas fracturadas y un golpe en la cabeza, por lo que lo cuidó hasta que a primera hora de la mañana del sábado pasado "dos personas con cuerdas me hacen señas, me dicen que todo va bien", añadió.
"Le dije José aguanta cinco minutos que estamos ya, que nos vamos a casa", relató el único superviviente, entre lágrimas.
Entonces, un gendarme marroquí se deslizó hasta el herido. Según los espeleólogos, sólo contaba con la ayuda de otro gendarme y no tenían los medios necesarios.
Los dos hombres no pudieron sacar al herido en la camilla, que había que subir 300 metros con una cuerda, y agotados lo dejaron en un río, donde pasó una séptima noche antes de morir.
FUENTE: AFP




