Los barcos cercanos hicieron sonar sus bocinas durante tres minutos y los rescatistas se inclinaron en silencio el domingo para rememorar a las más de 430 víctimas del naufragio en el río Yangtsé, mientras los especialistas empezaban a trabajar en las muestras de ADN de los parientes para identificar a los muertos.
La cifra de muertos subió a 431, con 11 aún desaparecidos, después de que el crucero Estrella del Oriente volcara el pasado lunes, indicó el subdirector general de la oficina de prensa de la Oficina de Información del Consejo Estatal, Hu Kaihong. Catorce personas sobrevivieron, entre ellas tres rescatadas el martes por buzos que las sacaron del casco volcado.
Después de que el barco fuera enderezado por grúas y revisado a fondo el sábado, la búsqueda de cuerpos se centró río abajo, dijo Hu. Las autoridades tenían previsto ampliar la búsqueda desde el lugar del siniestro, en la provincia de Hubei, hasta Shangai, a más de 1.000 kilómetros de distancia.
El ministro de Transportes, Yang Chuatang, presidió la ceremonia del domingo desde la cubierta de un barco junto al Estrella del Oriente, y dijo simplemente: "por favor, guarden silencio".
Cientos de soldados, policías y otras personas se quitaron los sombreros e inclinaron la cabeza mientras los barcos hacían sonar sus sirenas. También algunos familiares se inclinaron cuando veían el acto por televisión desde donde estaban alojados en el cercano condado de Jianli, según imágenes de la televisora estatal CCTV.
El domingo marcó el séptimo día de la tragedia, cuando se celebra el primer acto en memoria de los muertos según la tradición china del duelo.
Las autoridades han atribuido el suceso a una poco habitual tormenta con vientos similares a las de un tornado, pero también han colocado al capitán y su primer ingeniero, que sobrevivieron, vago vigilancia policial.
A bordo del crucero viajaban 456 personas, muchos de ellos turistas ancianos. El barco viajaba de Nanjing a Chongqing, al suroeste.
Wang Hua, que perdió a sus padres en el naufragio, dijo que la pareja disfrutaba felizmente de su jubilación. Su padre, de 77 años y exjuez, se aseguraba de que viajaban todos los años y ya habían estado en varios lugares de la China continental y en Taiwán.
"Sólo eran gente corriente. Su mayor preocupación era causar problemas a otros", dijo Wang en una entrevista organizada por la oficina local de propaganda.
FUENTE: AP



