BURUNDI Internacionales -  7 de noviembre de 2015 - 15:04

Burundi: Huyen de la capital por temor a ola de violencia

Llevando sus pertenencias más preciadas, decenas de personas huían de la capital de Burundi el sábado ante el temor de una ola de violencia por un operativo de seguridad que emprenderá el gobierno.

El gobierno dio hasta la medianoche del sábado para entregar las armas ilegales bajo la amenaza de enfrentar acciones policiacas extraordinarias mientras el presidente Pierre Nkurunziza, cuya decisión de extender su gobierno desató la actual crisis, ha exhortado a las fuerza de seguridad a usar todos los recursos a su alcance para restaurar el orden.

Pero muchos aquí culpan a las fuerzas de seguridad por una serie de asesinatos que preocupan a nivel internacional y ha convencido a los habitantes de algunas zonas volátiles a huir de sus hogares.

Al menos 198 personas han sido asesinadas en Burundi desde finales de abril, cuando el presidente anunció que se reelegiría a un tercer mandato, de acuerdo con representantes de la ONU. Al menos 13 personas han fallecido en la última semana, y muchos provienen de vecindarios de Buyumbura que se sabe son bastiones de la oposición. Más de 200.000 personas han huido de Burundi por temor a la violencia.

Entre las víctimas se encuentra Welly Nzitonda, hijo del reconocido activista de derechos humanos Pierre Claver Mbonimpa, quien se encuentra en exilio después de un atentado contra su vida.

Fatou Bensouda, fiscal de la Corte Penal Internacional, alertó el viernes de que empeora la situación de seguridad y señaló que los perpetradores se enfrentarán a la justicia.

En Cibitoke y Mutakura, vecindarios en el norte de Buyumbura que han sido caldo de cultivo de las protestas contra el gobierno, algunos habitantes dijeron el sábado a The Associated Press que no les queda otra opción que buscar refugio en otra parte. Para dejar las zonas donde habitan deben atravesar cordones de seguridad montados por personal que busca armas ilegales. Algunos cargan colchonetas sobre su cabeza y niños en su espalda.

"Ahora me decido a irme porque todos se están yendo. Hay miedo en todas partes. Pero todavía creo en Dios y en que todo esto terminará", dijo Marguerite Bigira, una anciana que huía de Mutakura con más gente.

Aunque la actual ola violencia parece ser política, Burundi tiene una historia de conflictos letales entre las etnias hutu y tutsi. Nkurunziza tomó el poder en 2005 casi al final de una guerra civil donde murieron unas 300.000 personas entre 1993 y 2006.