Una segunda autopsia al cadáver de un italiano al que asesinaron en Egipto reveló que el estudiante sufrió "violencia inhumana", dijo el ministro del interior italiano el domingo mientras presionaba al presidente egipcio para que coopere plenamente con la investigación penal.
Los fiscales abrieron una investigación por asesinato en la muerte de Giulio Regeni, cuyo cadáver maltratado fue hallado cerca de una carretera en las afueras de El Cairo nueve días después que se reportó su desaparición en la capital egipcia.
El embajador italiano, que observó el cuerpo horas después que las autoridades egipcias informaron a Italia sobre la desaparición el 3 de febrero, dijo que la víctima mostraba indicios de una golpiza brutal y tortura.
Una segunda autopsia, practicada después de otra llevada a cabo en Egipto, se efectuó el sábado en Roma después que el cuerpo fue trasladado a Italia y concluyó que Regeni murió por ruptura de una vértebra cervical, dijo Alessandra Ballerini, abogada de derechos humanos designada por la familia de la víctima.
El ministro del interior Angelino Alfano dijo el domingo a Sky TV que todavía no se ha recuperado después de conocer los detalles de la nueva autopsia.
Ballerini aclaró que la autopsia completa no estará hasta dentro de algunos días. Incluirá el análisis de tejidos y fluidos para determinar cuándo murió Regeni después de su desaparición el 25 de enero.
Agencia noticiosas italianas atribuyeron a allegados a los forenses italianos haber dicho que el cuello de Regeni fue retorcido o golpeado, fracturándole una vértebra e imposibilitándolo de respirar. Agregó que sufrió otras fracturas.
El ministro Alfano dijo que el estudiante padeció "algo inhumano, algo animalesco, una violencia inaceptable".
Alano presionó al presidente egipcio Abdel Fatá el-Sisi para que garantice cooperar en la investigación y señaló que los policías italianos despachados a El Cairo el sábado empezaron a trabajar con sus colegas egipcios en el caso.
"Estoy convencido de que es en interés de el-Sisi cooperar", dijo el ministro. "Nadie puede resucitar a Giulio, pero aclarar la verdad quizás pueda salvar más vidas".




