EFE

Panamá aprovechó este martes la cumbre sobre drogas de la ONU para defender sus esfuerzos contra ese problema y las medidas que ha tomado para evitar que su centro financiero sea utilizado para el blanqueo de dinero.

Tras la reciente publicación de los llamados papeles de Panamá, la canciller panameña, Isabel De Saint Malo, dedicó buena parte de su intervención en este foro a subrayar el "compromiso con la transparencia" y contra las "actividades ilícitas y criminales" de su Gobierno.

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Así, De Saint Malo destacó que las reformas del Ejecutivo han llevado al país a "contar con normas modernas y efectivas" que permiten "prevenir y combatir la legitimación de dinero ilícito".

"Esto lo hemos hecho aplicando la práctica de la diligencia debida, para un servicio financiero seguro, transparente, confiable y protegido contra las actividades ilícitas", explicó.

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Entre otras cosas, recordó que Panamá obliga a los abogados y agentes de personas jurídicas que operan en el país a aplicar el principio "conoce a su cliente" para prevenir "el blanqueo de capitales, el financiamiento del terrorismo y cualquier otra actividad ilícita".

"Somos un país seguro y confiable. Somos mucho más que publicaciones, somos un país comprometido con la equidad, la transparencia y su vocación de servicio", insistió la canciller en su discurso.

En él, también repasó los esfuerzos del país contra el tráfico de drogas y la delincuencia organizada y recordó el gran impacto de estos problemas en Panamá.

"Nuestro país enfrenta a diario serias amenazas derivadas directamente del narcotráfico, que en los últimos años ha sido el mayor causante de los actos de violencia que imperan en nuestras calles", señaló.

De Saint Malo aseguró que el país "está sufriendo las consecuencias del considerable incremento en la producción de droga en países de la región y su traslado desde su punto de origen, hacia los lugares de venta y consumo" a través de su territorio.

Ante esa situación y otros desafíos como el migratorio, la canciller reclamó el apoyo de "todo el continente" para responder juntos.

Además, en el caso de las drogas, defendió un "enfoque centrado en la persona y no en la sustancia, con un alcance amplio desde la promoción de la salud, hasta la reintegración social".

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