Decenas de muertos en bombardeos de la coalición antiyihadista en Siria. Foto/AFP

AFP

Al menos 43 personas, de las cuales 36 son familiares de yihadistas, murieron el sábado en ataques imputados a la coalición dirigida por Estados Unidos en el este de Siria, mientras que el régimen anunciaba la reconquista del último reducto del grupo Estado Islámico en el sur del país.

"Al menos 36 civiles, de los cuales 17 niños, murieron en bombardeos de la coalición antiyihadista en el pueblo de Abu el Hosn" controlado por el grupo yihadista en la provincia de Deir Ezzor, indicó a la AFP el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman.

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También informó de siete muertes adicionales sin poder especificar inmediatamente si eran civiles o combatientes.

"Se trata del balance más alto desde que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) comenzaron el 10 de septiembte una ofensiva" contra el último foco de resistencia de Estado Islámico en esta zona fronteriza de Irak, señaló Abdel Rahman.

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La coalición dirigida por Estados Unidos apoya a los combatientes kurdos y árabes de las FDS que lideran la ofensiva sobre el terreno. Recientemente, intensificó los ataques aéreos mientras que la operación terrestre está estancada desde finales de octubre y las FDS sufrieron contraataques mortíferos de yihadistas, perdiendo todas las posiciones adquiridas desde el 10 de septiembre.

La coalición siempre negó tener como objetivo a los habitantes del sector yihadista.

"Nuestra prioridad absoluta es evitar pérdidas civiles cuando llevamos a cabo ataques aéreos contra objetivos militares legítimos", indicó el miércoles a la AFP el portavoz de la coalición, el coronel Sean Ryan.

El martes, al menos 38 personas, principalmente familiares de yihadistas, de los cuales 13 niños, murieron en bombardeos imputados a la coalición contra la localidad de Al Shaafa en el mismo sector.

Desde el inicio de la ofensiva en septiembre, 234 civiles, de los cuales 82 niños, murieron por los ataques de la coalición, según el OSDH.

El recrudecimiento de los ataques aéreos desde la semana pasada se produce paralelamente a la reanudación el domingo, tras una pausa de diez días, de la ofensiva terrestre de las FDS contra los bastiones yihadistas, donde se encuentran las localidades de Hajin, Sussa y Al Shaafa.

"Las operaciones siguen y hay progresos sobre el terreno estos últimos días", indicó a la AFP Redur Jalil, un comandante de las FDS. "Pero los combatientes de los FDS progresan con cuidado por los campos de minas, las zanjas y los túneles" construidos por los yihadistas, agregó.

La ofensiva antiyihadista fue suspendida en reacción a los bombardeos turcos sobre posiciones militares kurdas en el norte de Siria. Algunos días antes, las FDS habían enviado 1.700 combatientes de refuerzo en las inmediaciones de Hajin, tras sufrir numerosas derrotas.

Por su parte, para aliviar las tensiones turco-kurdas y focalizar los esfuerzos en la lucha anti-EI, Estados Unidos --aliado de las FDS y socio estratégico de Ankara en la OTAN--, envió patrullas en los territorios kurdos bombardeados por Turquía.

"La lucha contra EI sigue", asegura el coronel Sean Ryan, pero se vuelve "difícil" porque los yihadistas usan a los "ciudadanos como escudo humano (...) y lugares de culto y hospitales" como posiciones militares.

Según él, hubo 150 ataques contra un sector en el este del río Eufrates donde están atrincherados casi 2.000 yihadistas. En el sur del país, las fuerzas del régimen recuperaron Tlul al-Safa que estaba en manos de EI, el último enclave del grupo entre Damasco y la provincia de Sueida.

El conflicto en Siria comenzó en 2011 con la represión de las manifestaciones pacíficas por el régimen de Bashar al Asad. La participación de países extranjeros y grupos yihadistas complicó el conflicto, que hasta ahora, ha dejado más de 360.000 muertos y millones de desplazados y refugiados.

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