Francia entregó este miércoles a la Corte Penal Internacional (CPI) a Patrice-Edouard Ngaïssona, dirigente del fútbol centroafricano y exmiliciano, detenido a mediados de diciembre en Francia, por supuestos crímenes de guerra y de lesa humanidad.
"Hoy, el 23 de enero de 2019, Patrice-Edouard Ngaïssona fue transferido a la Corte Penal Internacional en La Haya, en Holanda, por las autoridades de la República Francesa", anunció la corte en un comunicado.
"Esta transferencia sigue al cumplimiento de los procesos nacionales necesarios en Francia, donde fue detenido el 12 de diciembre de 2018", precisó.
Ngaïssona, de 51 años, es sospechoso de haber cometido o ayudado a cometer crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en el oeste de la República Centroafricana entre septiembre de 2013 y diciembre de 2014.
Aunque lastrado por su pasado a la cabeza de las milicias antibalaka, Ngaïssona, quien ocupó brevemente el cargo de ministro de Deportes en 2013, fue elegido en febrero de 2018 en el comité ejecutivo de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), lo cual provocó la indignación de los defensores de los derechos humanos. También es presidente de la Federación Centroafricana de Fútbol.
A finales de diciembre, el tribunal de apelaciones de París había aprobado la entrega de Ngaïssona a la CPI, que envió una orden de arresto contra él a principios del mismo mes.
La fecha de su primera comparecencia ante la CPI "será anunciada próximamente", indicó el tribunal.
Según la CPI, hay "motivos razonables" para creer que "los antibalaka perpetraron un ataque generalizado y sistemático contra la población civil musulmana y cualquiera que pareciese apoyar a la [rebelión musulmana] Seleka".
Creadas en 2013 después de que los rebeldes de la coalición Seleka tomaron el poder en Bangui, las autoproclamadas milicias de autodefensa antibalaka tomaron las armas para defender los intereses de los cristianos y en represalia por los abusos de los grupos armados musulmanes.
Con la caída del presidente Michel Djotodia que salió de la Seleka en 2014, estas milicias no estructuradas se embarcaron en una búsqueda de musulmanes en Bangui y sus alrededores, matando a cientos de personas.
El nombre de Ngaïssona es regularmente citado en los informes de la ONU y en las investigaciones de la justicia centroafricana como uno de los jefes de las milicias antibalaka que sembraron el terror en el país.
"Como el más alto dirigente y 'coordinador general nacional' de las antibalaka", Ngaïssona está acusado particularmente por la CPI del "asesinato e intento de asesinato, exterminación, deportación o transferencia forzada de la población" así como "el reclutamiento de niños menores de 15 años".
Pero él rechaza estas acusaciones.
"Fui un portavoz que llevó la paz a Centroáfrica y no un jefe de guerra", declaró Ngaïssona ante el tribunal de apelaciones de París. Además, afirmó que "no [estaba] en el país" en el momento de los hechos que se le imputan.
Su detención se produce unas semanas después de la entrega a la CPI de otro exjefe de milicia antibalaka, Alfred Yekatom, conocido como Rambo.
Además "marca una etapa importante en la ejecución de la misión que se nos confió" en Centroáfrica, declaró el fiscal de la CPI.
Tras el arresto de Ngaïssona, dos de los principales movimientos de las milicias antibalaka pidieron a sus representantes que se retiraran del proceso de desarme establecido en el país en 2017.
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FUENTE: AFP




