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Los manifestantes de Hong Kong ignoraron el sábado las advertencias de la policía y rebasaron la zona delimitada como final de trayecto en la última de una serie de marchas contra el gobierno del territorio semiautónomo chino.

"¡Huelga el lunes!" gritaban los disconformes mientras llenaban las calles de un distrito comercial, refiriéndose a la convocatoria de paro general. Las tiendas de Mong Kok, una zona normalmente bulliciosa, cerraron sus puertas en previsión de una protesta prolongada.

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La ruta por la que debía discurrir la marcha estaba atestada de manifestantes y otras calles aledañas tenían solo un carril abierto al tránsito. Un manifestante vestido de metro dirigió la circulación para una fila de taxis que intentaban pasar. Algunos conductores hicieron sonar sus bocinas y gritaron mensajes de animo a los manifestantes, lo que provocó sus vítores.

Las autoridades habían advertido antes en el día que los que siguieran la marcha más allá de la zona acotada estarían violando la ley y pidieron que se mantuvieran en las rutas y los horarios designados tras los choques violentos empañaran otros actos del movimiento durante el verano.

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Cualquier acto que no estuviese autorizado previamente será “desalojado” por ser una asamblea ilegal, explicó la policía.

Wai, un trabajador de una ONG de 44, dijo estar preocupado por la seguridad de los asistentes porque los incidentes violentos suelen ocurrir hacia el final de las protestas.

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"Algunas cosas han ido demasiado lejos”, apuntó Wai. "El futuro de Hong Kong nos pertenece a todo. Tenemos que mantenerlo a salvo”.

Las movilizaciones comenzaron como una protesta contra un polémico proyecto de ley de extradición, pero continuaron incluso después de que el gobierno decidió suspender una legislación que habría supuesto que algunos sospechosos podían ser trasladados a la China continental para ser juzgados allí.

Aunque las movilizaciones han sido en su mayoría pacíficas, cada vez más derivan en escaramuzas con la policía luego de que algunos manifestantes se negaran a retirarse a la hora acordada. Desde el inicio de las protestas a principios de junio, algunos de los participantes causaron destrozos en edificios y arrojaron ladrillos, mientras que la policía respondió lanzando gases lacrimógenos y balas de goma.

En otra manifestación el sábado, gente vestida de blanco _ en contraposición al color negro que identifica a los disconformes _ se congregaron en un parque de Hong Kong para expresar su apoyo a la policía.

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