AP

Manifestantes iraquíes desafiaron el jueves el toque de queda en Bagdad y otras ciudades, al tiempo que las fuerzas de seguridad usaban fuego real y gas lacrimógeno en un tercer día de protestas que han dejado 33 muertos, en su mayoría manifestantes.

Las autoridades cancelaron todo el acceso a internet desde el miércoles por la noche en un intento desesperado de reprimir las concentraciones. Para la tarde del jueves, el toque de queda fue extendido a otras tres provincias en el sur del país.

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Las espontáneas protestas han sido convocadas principalmente por jóvenes deseosos por empleos, mejores servicios públicos como la electricidad o el agua, y el fin de la corrupción en esta nación petrolera. La mayoría de los participantes se han manifestado de forma pacífica y muchos de ellos tenían los rostros cubiertos por pañuelos o banderas iraquíes.

Latas de gas lacrimógeno y cartuchos de balas quedaron regados por las calles de Bagdad. Densas columnas de humo negro emanaban de neumáticos incendiados en las calles a medida que los descontentos trataban de bloquear el paso de la policía, que a su vez desplegaba alambres de púas y vehículos blindados.

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“Así sea con el toque de queda, no daremos ni un paso atrás”, gritaba uno de los manifestantes, Abu Qassim.

Las protestas son el desafío más grave hasta ahora para el gobierno del primer ministro Adel Abdul-Mahdi, quien se haya envuelto en las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán. Irak está aliado con ambos países y en su territorio hay miles de efectivos estadounidenses, así como las poderosas fuerzas paramilitares aliadas con Irán.

Jennifer Cafarella, una experta en Medio Oriente para el Instituto del Estudio de la Guerra, que tiene su sede en Washington, indicó que el uso inmediato y generalizado de la fuerza en contra d los manifestantes en distintas provincias demuestra “que las fuerzas de seguridad se vieron superadas por el volumen y velocidad de expansión” de las marchas.

Hubo indicios de que la tensión regional está en juego. Algunos manifestantes en Bagdad acusaron a grupos proiraníes enquistados dentro de las fuerzas de seguridad de ser responsables de la violencia. La prensa afín a los grupos proiraníes atribuían los disturbios a Estados Unidos y Arabia Saudí.

Para Cafarella, eso pone en evidencia la “potencial escalada” de roces entre manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Un manifestante en Bagdad alzó un cartucho de bala frente a los periodistas y gritó "¡Miren! ¡Son balas iraníes”!

En los últimos tres días, por lo menos 20 manifestantes y un policía han muerto en los disturbios registrados en cuatro provincias. El jueves se reportó la primera vida perdida en Bagdad, cuando un manifestante murió en el intento de los alzados de llegar a la céntrica Plaza Tahrir. Esa plaza ha sido acordonada por la policía desde la noche del miércoles.

Poco después, la multitud se abalanzó sobre un soldado que iba en un vehículo blindado al que prendieron fuego, y seguidamente le advirtieron a los demás elementos de las fuerzas de seguridad que mejor se mantuvieran alejados de la plaza. Los manifestantes seguidamente marcharon hacia ese lugar.

También fueron incendiados edificios de dependencias públicas en las provincias sureñas de Najaf y Dhiqar.

Por lo menos tres manifestantes fueron abatidos por agentes de seguridad en Zaafaraniya, un vecindario del sur de Bagdad, según la policía y fuentes médicas.

Antes del amanecer se oyeron varias explosiones en la fortificada Zona Verde de Bagdad, donde hay oficinas del gobierno y embajadas extranjeras. La coalición liderada por Estados Unidos informó que el incidente se hallaba bajo investigación y señaló que ni fuerzas ni activos de la coalición se habían visto afectados.

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