Kosovo Internacionales -  6 de octubre 2019 - 17:15hs

Los kosovares votan por la oposición tras la era de los exguerrilleros

Un cambio clave se divisa en Kosovo tras las elecciones legislativas anticipadas celebradas este domingo, donde según los resultados parciales han triunfado dos partidos de la oposición, lo que augura el fin del dominio político de los exguerrilleros que lucharon por la independencia del país.

Tras el escrutinio del 50,29 % de las papeletas, la Liga Democrática de Kosovo (LDK, conservadora), con la jurista Vjosa Osmani como candidata a la jefatura del Gobierno, está en primer lugar con el 25,13 % de los votos.

Le sigue de cerca Autodeterminación (Vetevendosje), formación nacionalista liderada por Albin Kurti, con el 24,74 %, que saca una ventaja de más de dos puntos al centroderechista Partido Democrático de Kosovo (PDK), que recibe el 22,20 %.

La Alianza para el Futuro de Kosovo (AAK, nacionalista), del dimisionario primer ministro, Ramush Haradinaj, es la gran perdedora, pues su coalición con el Partido Social-Demócrata de Kosovo (PSD, una escisión de Autodeterminación), quedó relegada al cuarto lugar con el 12,40 % del apoyo popular.

La LDK y Autodeterminación, que han colaborado en los dos últimos años, se mostraron en la campaña dispuestas a aliarse después de los comicios.

El intento de conseguirlo antes de la votación ha fracasado porque no pudieron consensuar a un candidato común a primer ministro.

Las proyecciones y sondeos a pie de urna dan que los dos partidos sumarían una mayoría absoluta de los escaños parlamentarios, y el país, que se declaró independiente de Serbia en 2008, podría tener en Vjosa Osmani por primera vez una mujer elegida en las urnas como jefa de Gobierno.

El Parlamento de Kosovo tiene 120 escaños, 20 de ellos reservados para las minorías, la mitad para los serbios.

Tanto LDK como Autodeterminación aseguraron que no pactarían con el PDK, el partido que, fundado por el actual presidente, Hashim Thaci, un ex líder guerrillero, ha estado en el poder desde que Kosovo se declaró independiente.

La posible victoria de LDK y Autodeterminación podrían dejar fuera del poder, por primera vez desde la guerra (1998-1999), a los partidos provenientes de la guerrilla del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), que luchó por que la independencia de la antigua provincia serbia, autoproclamada unilateralmente.

Haradinaj dirigió hasta julio pasado el Gobierno formado por su AAK, el PDK y Nisma, los tres procedentes de la guerrilla y encabezados por antiguos comandantes, pero su gestión no ha traído mejoras para los ciudadanos y ha agravado las ya tensas relaciones con Serbia.

El antiguo comandante guerrillero abandonó el cargo tras ser llamado a declarar como sospechoso por un nuevo tribunal que juzga los crímenes de guerra en Kosovo entre 1998 y 2000.

De acuerdo con los medios kosovares, decenas de antiguos guerrilleros fueron convocados en los meses pasados como testigos o sospechosos por el tribunal que ha comenzado hace poco a actuar en su sede en La Haya, sin haber emitido aún sus primeras acusaciones, que se estima podrían ir contra algunos líderes políticos kosovares.

Sea como sea, el nuevo Gobierno tendrá que afrontar retos difíciles, que pasan desde mejorar la economía para atraer inversiones y reducir el desempleo -en torno al 30 %, y superior al 50 % entre los jóvenes, luchar contra la endémica corrupción y el nepotismo, y mejorar las relaciones con Serbia.

El complicado proceso del diálogo entre Pristina y Belgrado, auspiciado por la UE, está interrumpido desde el pasado noviembre tras la decisión de Haradinaj de imponer un arancel del 100 % a los productos importados de Serbia.

La medida, que viola los acuerdos regionales, no ha sido retirada a pesar de las peticiones de la UE y Estados Unidos.

Aunque en la campaña ningún partido prometió retirar la medida, sólo Haradinaj insistía en que la mantendrá "hasta que Serbia reconozca la independencia de Kosovo".

Además de Serbia, varios países, como España, Rusia o China no han reconocido hasta ahora la soberanía de Kosovo, mientras que sí lo han hecho Estados Unidos y la mayoría de los miembros de la UE, entre otros.