Se espera que una serie de tormentas eléctricas severas se registren el domingo desde Luisiana al valle de Tennessee

AP

La amenaza de fuertes tornados y otros fenómenos atmosféricos devastadores en Pascua representó un doble dilema de seguridad para las autoridades de las comunidades del sureste de Estados Unidos al decidir cómo proteger a sus residentes en medio de la pandemia del nuevo coronavirus.

Se espera que una serie de tormentas eléctricas severas se registren el domingo desde Luisiana al valle de Tennessee, informó el Servicio Meteorológico Nacional. Más de 4,5 millones de personas viven en el área donde pronostican las peores condiciones climatológicas, incluyendo las ciudades de Birmingham, Alabama, y Jackson, Mississippi, señaló el Centro de Predicción de Tormentas en su página web.

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La oficina del Servicio Meteorológico Nacional en Jackson advirtió a la población que se prepare para posibles tornados prolongados con ráfagas de hasta 113 km/h (70 mph) y granizo del tamaño de una pelota de tenis hasta el domingo por la noche. Las tormentas podrían continuar hasta la mañana del lunes, y se prevén hasta ocho centímetros (tres pulgadas) de lluvia.

Pero hallar protección de las violentas condiciones durante la pandemia de COVID-19 podría representar todo un desafío para algunos.

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Dado que muchas iglesias suspendieron sus misas tradicionales bajo techo debido al brote viral, las congregaciones planeaban llevar a cabo servicios en línea y oraciones para fieles en sus vehículos, algo que no es recomendado durante un tornado. Algunas iglesias anunciaron que adelantarían al sábado por la tarde sus servicios de Pascua en los automóviles.

Los albergues comunitarios para tormentas presentaban otro problema.

Aunque los meteorólogos y el Departamento de Salud Pública de Alabama aconsejaron a las personas a buscar refugio en albergues públicos si se presentaba la posibilidad de tornados, las autoridades de varias comunidades debatían si abrir o no los albergues el domingo por cuestiones sanitarias ante el COVID-19.

La decisión inicial de no abrir los albergues se oponía al mensaje de la gobernadora de Alabama, Kay Ivey.

“Tanto el Servicio Meteorológico Nacional como el Departamento de Salud Pública del estado recuerdan a los residentes de Alabama que el uso de albergues y otros recursos serán prioritarios, de surgir la necesidad”, dijo Ivey en un comunicado del sábado.

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