El abogado Wang Quanzhang junto a su familia

EFE

El abogado chino especializado en casos de derechos humanos Wang Quanzhang logró reunirse este lunes con su mujer y su hijo tras casi 5 años de separación, que pasó privado de libertad como consecuencia de la redada del Gobierno contra activistas y letrados iniciada el 9 de julio de 2015.

En unos vídeos difundidos por el entorno de Wang se puede ver a Li Wenzu, su esposa, en su apartamento de Pekín, y el hijo de la pareja, Quanquan, esperando la llegada de su padre a la casa durante las últimas horas de este lunes (hora GMT +8), el cual se presentó acompañado por varios agentes de seguridad.

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Una vez a solas, Li -cuya lucha por la liberación de su marido la ha convertido en una de las activistas más prominentes del país asiático- rompe a llorar en los brazos de su marido, a quien vio por última vez durante una visita a la cárcel de Linyi, en el este de China, el pasado 16 de enero.

Desde su salida de la cárcel el pasado 5 de abril, Wang había permanecido bajo vigilancia policial en su antigua vivienda en la ciudad oriental de Jinan, mientras que su familia continuaba en su lugar de residencia habitual, Pekín, unos 400 kilómetros al norte.

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La excusa esgrimida inicialmente por las autoridades para no permitir su retorno al hogar fue que Wang debía someterse a una cuarentena de dos semanas para asegurarse de que no estaba contagiado de coronavirus, pero pasados los 14 días tampoco le fue autorizado abandonar Jinan.

Sin embargo, el pasado fin de semana, Li comenzó a padecer fuertes dolores abdominales que la arrastraron al hospital, y Wang, al recibir la noticia, intentó volver a Pekín para hacerse cargo de su esposa, aunque fue interceptado por el camino.

Tuvo que esperar a este lunes, cuando su mujer ya estaba en casa, para poder juntarse con ella y con su único hijo, de 7 años.

"Es un gran alivio ver que Wang Quanzhang ha podido por fin reunirse con su mujer y su hijo. Es sin duda un resultado positivo de la perseverancia de su mujer y de la continua presión internacional sobre este caso", aseguró a Efe Leo Lan, desde la organización China Human Rights Defenders.

En diciembre de 2018 la justicia china inició el juicio a Wang, acusado de "subversión contra el Estado" -un cargo habitualmente utilizado contra activistas y disidentes-, y que resultó en una condena, emitida al mes siguiente, de cuatro años y medio de cárcel.

El 28 de junio de 2019, tras casi cuatro años sin haber visto a su marido, Li pudo visitarle en prisión.

El 9 de julio de 2015 el Gobierno de China inició una serie de detenciones de varios centenares abogados y activistas que se conocen como los casos "709", en referencia a la fecha del comienzo de la redada.

Algunos de los ellos continúan en prisión, como el reputado abogado Yu Wensheng.

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