Cuba Internacionales -  11 de junio 2020 - 13:50hs

Cuba muestra su hoja de ruta para recuperación tras COVID-19

Con tendencia a la baja en los contagios y después de semanas enteras sin muertos debido al nuevo coronavirus, Cuba mostró el jueves su hoja de ruta para la reactivación económica y social.

El mandatario Miguel Díaz-Canel explicó que habrá dos etapas de “desescalamiento” progresivo y la primera de ellas -cuya fecha de inicio no mencionó- tendrá a su vez tres fases.

Entre las medidas se encuentra en la primera fase el uso obligatorio de barbijos en todos los lugares y en una segunda sólo en aquellos con concentración de personas.

Se prohibirá la entrada a los centros laborales a trabajadores con síntomas respiratorios y se mantendrá la desinfección de manos y superficies con cloro.

El turismo, uno de los sectores más importantes para el país, comenzará con los turistas nacionales y cuando se abra el mercado internacional se tomará la temperatura de los pasajeros y se les hará el test, al tiempo que sólo estarán abiertos los destinos de playa. Las entradas y salidas del país se mantendrán con restricciones.

Los trabajadores que por decisión sanitaria no puedan regresar a laborar recibirán el 100% de su salario y se extenderán las licencias por maternidad.

El transporte público estatal o privado también regresará gradualmente y las clases se reanudarán recién en septiembre, luego del verano.

Unas 11 provincias no han reportado contagios desde hace un mes y los pacientes se concentraron en el occidente del país, Matanzas y La Habana.

El jueves el director de Epidemiología del Ministerio de Salud, Francisco Durán, dio cuenta de ocho nuevos infectados y un deceso. Hasta la fecha se han acumulado en la isla 2.135 personas con COVID-19 y 84 fallecidos.

“Se ha trabajado intensamente en función de salvar vidas y los resultados nos conducen a vislumbrar que estamos en un momento cercano a pasar a la recuperación”, expresó Díaz-Canel.

Algo que preocupa a la población es el abastecimiento de alimentos, que ya estaba afectado desde antes de la pandemia por la falta de recursos de Cuba y las sanciones estadounidenses.

Según las autoridades se continuará el racionamiento y distribución mediante la libreta de abastecimiento, así como la regulación en la cantidad de productos que cada persona puede adquirir para evitar el acaparamiento.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López apostó por una paulatina normalización en la frontera con Estados Unidos, por la que desde el 20 de marzo sólo se permite el paso en caso de actividades esenciales y a ciudadanos estadounidenses o con residencia en ese país.

“En relaciones con Estados Unidos vamos poco a poco hacia la normalidad”, dijo en su conferencia diaria aunque no quiso pronunciarse sobre si las restricciones podrían eliminarse a fines de este mes después de que la administración de Donald Trump las renovara en dos ocasiones. Estas medidas, impuestas por Washington para frenar los contagios, incluyen la devolución inmediata a México de todos los que crucen ilegalmente la frontera aunque sean solicitantes de asilo.

“Yo espero que cada vez sea más la apertura en la frontera, que ya haya normalidad”, indicó el mandatario.

Pero su deseo podría chocar con la evolución de la pandemia en México, donde los contagios siguen en ascenso y hasta ahora se han reportado casi 130.000 casos y más de 15.300 muertes.

López Obrador aseguró que es preciso “seguir pendientes, cuidándonos” pero apostó por “ir dejando la responsabilidad a la gente” en la prevención de la transmisión del coronavirus.

En América Latina se han registrado 1,4 millón de contagios y más de 70.500 muertos.

El coronavirus ha infectado a más de 7,4 millones de personas y causado la muerte a más de 417.500 en todo el mundo, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente este virus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.

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