Algunos de los ministros cambiados lideraban las carteras de Defensa, Desarrollo Social, Comunicaciones y de la Presidencia

AP

El presidente Sebastián Piñera cambió el martes a seis de sus 24 ministros en medio de una crisis que afecta al oficialismo chileno tras la aprobación de una ley que permite a los ciudadanos retirar el 10% de sus ahorros de pensiones para disminuir los dañinos efectos económicos de la pandemia.

Uno de los ministros reemplazados es el de Interior, Gonzalo Blumel, a quien los líderes de la hoy fisurada coalición gobiernista culpan por no haber impedido que una treintena de sus parlamentarios apoyaran con sus decisivos votos la ley empujada por la centroizquierda.

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El quinto cambio de gabinete en lo que va de la gestión del mandatario se realiza a casi tres meses de que se realice un plebiscito constitucional. Previsto para el 25 de octubre, éste determinará si Chile escribirá una nueva Constitución que reemplace a la impuesta por el dictador Augusto Pinochet (1973-1990), quien impuso el criticado sistema de pensiones que otorga bajas pensiones.

Blumel fue reemplazado por el senador ultraderechista Víctor Pérez, conocido por sus posiciones duras y por afirmar que durante el estallido social de octubre —que exigía mejoras en la calidad de vida de los chilenos— no se violaron los derechos humanos ni se realizaron atropellos que fueron ratificados y denunciados por ONGs internacionales y por la expresidenta Michelle Bachelet, quien actualmente funge como Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Pérez deberá renunciar a su cargo en el Senado, al igual que el senador Andrés Allamand, designado Canciller.

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Los otros ministros cambiados lideraban las carteras de Defensa, Desarrollo Social, Comunicaciones y de la Presidencia.

Destaca el nombramiento en Defensa del ahora exdiputado Mario Desbordes, presidente de Renovación Nacional, una de las tres colectividades de la alianza oficialista, quien es conocido por criticar al gobierno cuando estima que está equivocado y porque respaldó la ley de pensiones.

“Son muchos y exigentes los problemas que tendremos que enfrentar”, dijo Piñera tras tomar juramente a los nuevos ministros. Precisó que entre las labores del gobierno están seguir administrando la pandemia, recuperar la economía, reformar la ley de pensiones y asegurar transparencia en las siete elecciones que vivirá Chile, incluido el plebiscito.

Álvaro Elizalde, presidente del opositor Partido Socialista, dijo que el nuevo equipo ministerial alejará al gobierno de la ciudadanía porque se trata de “un gabinete del rechazo” a una nueva Constitución. Sondeos previos a la pandemia iniciada en marzo indicaban que triunfaría la opción de aprobar una nueva Carta Magna.

Durante una videoconferencia que Piñera mantuvo el martes con inversionistas estadounidenses el mandatario destacó que “respetaremos la decisión de los chilenos" en el plebiscito de octubre.

Durante su actual mandato, iniciado en 2018 aunque tuvo una primera gestión en 2010 y 2014, Piñera ha vivido dos graves crisis: un estallido social en octubre que trastocó por completo su agenda de gobierno y la pandemia que mantiene a Chile con 350.000 infectados.

En la videoconferencia del martes, organizada por el foro de debate y análisis Americas Society/Council of the Americas, Piñera aseguró a los inversionistas que Chile abre oportunidades económicas para ellos mientras mantiene el orden en las calles.

“Estamos ahora en una mucha mejor posición para controlar el orden público y la seguridad de nuestros ciudadanos”, dijo en inglés. El presidente les recordó además las protestas que ocurren ahora en varias ciudades estadounidenses: “Miren lo que está pasando en Estados Unidos”.

Piñera destacó que su gobierno está trabajando para garantizar la paz y que combatir la violencia es “parte de la esencia de nuestra misión”.

“Espero que lo que ocurrió en octubre en términos de violencia nunca vuelva a pasar en nuestro país,” dijo.

Una encuesta difundida en la víspera señala que la aprobación a Piñera cayó por cuarta semana consecutiva, a un 12%, el peor índice desde la llegada del virus. Tras el estallido de octubre se hundió en un 6% de apoyo.

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