Un nicaragüense hace fila en el punto fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua, para que le realicen la prueba del COVID-19

EFE

Cerca de 300 nicaragüenses cumplen dos semanas de estar varados a la intemperie en la frontera con Costa Rica por la negativa del Gobierno de su país a permitirles la entrada, una crisis que esperan superar en las próximas horas tras ser sometidos a pruebas de la COVID-19 donadas por organizaciones costarricenses.

Visiblemente agotados de dormir en cartones, con bolsas plásticas negras como techo y acorralados contra un muro por la policía nicaragüense, los migrantes que buscan retornar a su país tras quedarse sin ingresos en Costa Rica, fueron sometidos este viernes a las pruebas de COVID-19 gracias a la ayuda de la Fundación Arias para la Paz, la Clínica Bíblica y la Asociación Centro de Derechos Laborales sin Fronteras.

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Estos migrantes no han podido retornar a su país porque el Gobierno de Nicaragua les exige una prueba negativa de la COVID-19 como requisito.

Dos semanas a la intemperie, bajo fuertes temperaturas en las mañanas y aguaceros por las tardes, estos migrantes esperan recibir los resultados el próximo lunes para poder ingresar a su país .

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COMO ENTRAR Y SALIR DE UN HORNO

Uno de lo migrantes varados, quien prefirió reservar su nombre por temor a represalias, dijo a EFE que "esto es como entrar y salir de un horno" y criticó el "abandono" en el que las autoridades nicaragüenses dejaron a su propios ciudadanos.

Una mujer que se identificó como Iris, dijo entre lágrimas que hoy logró bañarse después de varios días y que espera poder retornar a Nicaragua junto a su esposo cuando le entreguen el resultado de la prueba.

En algún momento llegaron a aglomerarse cerca de 500 nicaragüenses en una pequeña franja de terreno luego de hacer el trámite migratorio de salida de Costa Rica.

Estas personas quedaron en una especie de limbo porque salieron de Costa Rica hacia un sector que es territorio nicaragüense donde las autoridades de ese país les impidieron la entrada.

Estas dos semanas los nicaragüenses han subsistido con donaciones de alimentos y agua y han hecho malabares para asearse y compartir el único servicio sanitario disponible en el lugar.

"Los primeros tres días nadie sabía lo que estaba pasando hasta que los oficiales de Costa Rica se dieron cuenta y nos ayudaron, nos trajeron agua y jugo", recordó Iris, mientras se protegía debajo de una bolsa del fuerte sol del medio día.

Organizaciones defensoras de Derechos Humanos han dicho que el Gobierno de Daniel Ortega está violando la Constitución Política de Nicaragua y los derechos de estas personas a retornar a su propio país.

LA DONACIÓN DE PRUEBAS, ÚNICA SALIDA A LA CRISIS

Ante la negativa del Gobierno de Nicaragua de facilitar las pruebas, la única opción viable para estos migrantes fue la donación, para lo cual las autoridades de Costa Rica permitieron el reingreso de las personas para que les tomaran las muestras.

"Esto es un acto de solidaridad y humanidad hacia estas personas que están en la frontera para que pronto se les pueda resolver la situación migratoria", dijo a EFE la directora de acción social del Hospital Clínica Bíblica, Laura Brenes.

Brenes detalló que este viernes se aplicaron 300 pruebas y que en caso de ser necesario se podrían habilitar más en los próximos días.

El médico Guillermo Fernández destacó que los nicaragüenses han cooperado para que el proceso fluya adecuadamente y que se han mostrado "agradecidos y ordenados" en la toma de muestras.

"Es una gran alegría y una sensación de satisfacción para nosotros ayudar a estas personas para que continúen con el proceso migratorio", afirmó Fernández.

La representante de la Fundación Arias para la Paz, Lina Barrantes, comentó que "la crisis humanitaria que hemos estado viviendo en la frontera norte ha despertado el sentimiento de solidaridad en Costa Rica" y subrayó que en una época de pandemia "nos salvamos todos o no se salva nadie".

Los resultados de las pruebas estarán listas dentro de las próximas 48 horas.

Costa Rica tiene 17.820 casos acumulados durante la pandemia y 150 fallecidos, mientras que el Gobierno de Nicaragua hasta ahora reconoce 116 muertos y 3.672 casos, pero organizaciones independientes sospechan de muchos más casos y fallecidos.

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