El impacto fue tan brutal que la nariz del Boeing 737 acabó a unos 20 metros de distancia de la parte trasera

AFP

Las autoridades indias habían ensayado durante años la salida de pista de un avión en el peligroso aeropuerto de Kozhikode, pero Fazal Puthiyakath no estaba preparado para la "sangre y la muerte" real.

El empresario de 32 años y sus vecinos fueron los primeros en acudir al barranco de 10 metros de profundidad en el que acabó un avión de Air India Express tras salirse de la pista en medio de una fuerte tormenta el viernes por la noche.

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Al menos 18 personas murieron y otras 120 resultaron heridas.

Puthiyakath y otras personas salieron corriendo cuando oyeron el rugido que parecía como "una explosión".

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"Solo se podían oír gritos. La gente estaba llena de sangre por todas partes, algunos tenían fracturas, otros estaban inconscientes", contó a la AFP.

El impacto fue tan brutal que la nariz del Boeing 737 acabó a unos 20 metros de distancia de la parte trasera.

Los dos pilotos perdieron la vida y los socorristas aseguran que el número de fallecidos podría haber sido muy superior si el aparato se hubiera incendiado.

El aeropuerto de Kozhikode, en el sureño Estado indio de Kerala, está considerado como peligroso debido al barranco que hay al final de la pista de aterrizaje.

"He visto los ensayos a la distancia. Las autoridades del aeropuerto los realizan con aviones viejos" dice Puthiyakath.

"Pero esto era otra cosa".

"Te das cuenta de que poco importa lo preparado que estés, es completamente diferente en el suelo cuando ves sangre y muerte alrededor".

El vuelo especial repatriaba a 190 indios atrapados por la pandemia del coronavirus en los países del Golfo. Muchos viven en Kerala donde el número de casos positivos está aumentando.

"No nos preocupamos de quién tenía covid o no. Todo lo que nos preocupaba era salvar al mayor número de personas posible", dice Puthiyakath.

Pese al impacto, trasladó a un hombre herido hasta el hospital local en su coche.

"En todo el trayecto iba llorando por su mujer y su hijo. No lo podré olvidar nunca. No he revisado el auto, pero seguro que hay manchas de sangre en los asientos traseros".

Junaid Mukkood, de 34 años, también vive cerca, y dice que oyó dos fuertes estruendos.

"Como estaba lloviendo, pensé que tal vez era la lluvia", dijo. "El avión se salió de la pista, cayó y se partió en dos. La cabina se había estampado contra un muro".

"Vimos a los pilotos pero estaban atrapados en sus asientos y no había espacio para que pudiéramos rescatarlos".

Tractores y grúas retiraron los restos del aparato para liberar los cuerpos de Deepak Vasant Sathe, un antiguo piloto de pruebas de Indian Air Force, y Akhilesh Kumar.

Mukkood dice que la gente de la localidad se prestó voluntaria para ayudar a los socorristas abrumados por la magnitud del trabajo.

"Tuve a una niña en mis brazos. Tenía pedazos del fuselaje", agrega. "La lluvia y la oscuridad empeoraron la labor de rescate".

Las autoridades han informado de que cuatro de los muertos de uno de los peores desastres de la aviación india en una década eran menores.

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