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Morrissey se ve obligado a suspender un concierto tras una repentina "invasión" del escenario

El cantante Morrissey no tuvo más remedio que poner fin a su concierto de este fin de semana en San Diego (California) cuando el espectáculo ni siquiera había llegado a la mitad de su duración habitual debido a un curioso incidente que, todo sea dicho, parece más propio de aquellos caóticos tiempos en los que lideraba la ya desaparecida banda de rock The Smiths y sus 'groupies' estaban dispuestos a hacer lo que fuera para acercarse más de lo debido a su ídolo.

Y es que el intérprete de 59 años se encontraba interpretando uno de los grandes éxitos de su discografía como artista en solitario, 'Everyday Is Like Sunday', en el Copley Symphony Hall de la ciudad cuando, de repente, se produjo una inesperada invasión del escenario que le llevó a ser escoltado fuera del recinto por varios miembros de seguridad.

Tras el incidente, y aunque algunos ilusos pensaban que el artista británico -reputado a la par que polémico- regresaría para seguir adelante con su repertorio, la organización decidió suspender el resto del recital y, en consecuencia, la mayoría de espectadores cívicos y sensatos tuvo que abandonar el auditorio sumida antes de tiempo y sumida en una profunda decepción: todo ello por culpa de un pequeño pero significativo grupo de salvajes.

Solo unas horas más tarde, el mánager de Morrissey, Peter Katsis, decidió publicar un extenso comunicado en su perfil de Facebook para ofrecer algunos detalles adicionales del suceso y, por otro lado, para negar categóricamente aquellas informaciones que apuntaban a la posibilidad de que la conducta extrema y descontrolada de ese sector concreto del público estuviera de alguna forma ligada a una supuesta amenaza contra la integridad física del astro de la música.

"Nadie trató de pegarle un puñetazo a Morrissey porque sus fans no son gente así de malévola. Simplemente estaban intentando hacer lo que han venido haciendo durante los últimos treinta años, tratar de saltar al escenario para tocarle o abrazarle. Hubo un admirador en cuestión que ciertamente se comportó con más agresividad de la habitual y por eso el equipo de seguridad tuvo que emplearse a fondo para hacer su trabajo. Pero eso fue todo, nadie acabó herido ni detenido", ha explicado el citado representante.

FUENTE: Showbiz