En su Harley-Davidson llegó Gerardo Solís al Tribunal Electoral para entregar el despacho que ocupó por seis años. Con su casco, sus lentes y una placa con la palabra desempleado Solís marcó su última entrada a la institución, que defendió en los últimos años.
“Voy a dedicarme a descansar”, dijo Solís, quien explicó que recuperará fuerzas para enfocarlas en otros ámbitos como promover el voluntariado, según adelantó.
El exmagistrado presidente del Tribunal Electoral tiene la esperanza de que la independencia continúe en la institución. Añadió que “los maestros”, Eduardo Valdés Escoffery y Erasmo Pinilla, tendrán a un pupilo con mucha capacidad.
FUENTE: Kathyria Caicedo




