PANAMÁ Nacionales -  8 de marzo 2014 - 18:37hs

Tradiciones de las festividades del Cristo de Atalaya, y testimonios de fe

La actividad turística, el comercio y la cultura, son aspectos que se ven beneficiados durante las festividades del Jesús Nazareno en Atalaya.

Algunos devotos viajan al pueblo semanas antes de las romerías, con el fin de conocer el mismo, su historia y sus costumbres. Es por ello que los autóctonos, no desaprovechan la oportunidad para desarrollar la actividad comercial, vendiendo dijes, collares, imágenes, estampitas y bustos del venerado Cristo.

De igual forma, se brinda hospedaje en casas y hoteles de la ciudad de Santiago, para aquellos que tengan que pasar la noche en el lugar.

Cabe resaltar que las mandas más comunes durante la celebración del Nazareno, es caminar largos kilómetros, miles caminan desde la Catedral de Santiago, por la Interamericana, entran por la carretera que va hacia la comunidad de La Florecita y se enlaza con la de Atalaya, llegando hasta la Basílica, otros toman desde el Cruce de San Antonio en la interamericana hacia la ruta de la carretera de Atalaya hasta la Basílica; otros toman un camino legendarios que viene desde Parita, pasan frente a Ocú, montañas, potreros y llegan al Llano del Nance, y por último a la Basílica.

Estas caminatas se dan usualmente llevando una túnica de color morada, similar a la que utilizaba el Nazareno.

Anteriormente se pagaba como manda, una caminata de rodillas, dejándose caer cera de vela en la espalda, sin embargo, la homilía pide que se deje de realizar estos actos.

Sin duda, la celebración del Nazareno de Atalaya, que a pesar de no ser el Santo patrono del lugar (lo es San Miguel Arcángel), es una de las más seguidas por los panameños, y cada año aumenta el número de devotos.

Testimonios de fe

Son miles los devotos del Jesús Nazareno de Atalaya, y cada uno de tiene un testimonio de fe distinto, por el cual agradece cada año el milagro concedido por el idolatrado Cristo. Veamos algunos testimonios de fe, de personas creyentes en el Nazareno:

Carmen, una señora a la que no pudieron operar por un tumor en el cuello, se hizo una traqueotomía, quedando sin voz por ocho meses. Contaba que rezando constantemente, ella decía "sé que puedo hablar", y buscó el salmo 23 y comenzó a leerlo. Luchó varias veces, hasta que logró leerlo, siendo este salmo, lo primero que pudo hablar.

Andrés: mi padre Gilberto estuvo hospitalizado con una condición grave de salud, por lo que ofrecí una manda al Cristo de Atalaya, de caminar su procesión todos los años, si le devolvía la salud a mi padre. Después de pasar una prueba difícil, mi padre se recuperó, y desde hace dos años, estoy cumpliendo mi ofrenda.

Irene: tengo 14 años de ser devota del Jesús Nazareno de Atalaya, me ayudó en un momento de depresión que pasé en mi vida, y me dio el milagro de ser madre. Por eso, voy junto a mi familia, todos los años, a compartir y dar gracias por concederme el milagro de la vida.

Aracelys: hace 4 años nació mi hijo Fernando, tuve un embarazo lleno de complicaciones, por lo que le ofrecí al Nazareno, caminar todos los años su procesión, si mi bebé nacía con salud y sin problemas. Afortunadamente así fue, y todos los años asistimos a sus fiestas.

Abel: ofrecí dejarme crecer el cabello por un año y llevarlo de ofrenda a las romerías, si me concedía el milagro de curar a mi madre que estaba enferma de cáncer. Ella pudo superar los tratamientos, y gracias a Dios, hoy puedo compartir con ella, llena de vida y salud.

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