Nuevo gobierno panameño obligado a disciplina fiscal para alentar crecimiento.

EFE

El presidente de Panamá que sea elegido el próximo domingo deberá enarbolar la bandera de la disciplina fiscal para mantener la senda del crecimiento económico, en un entorno mundial menos favorable y con los problemas derivados del retraso en la ampliación del canal interoceánico.

En ello coinciden economistas panameños consultados por Efe, que alertan de que el próximo Gobierno no podrá "endeudarse tanto" como el saliente y deberá reajustar su gasto para satisfacer las reivindicaciones sociales del país, de más de 3,5 millones de habitantes y un índice de pobreza del alrededor del 26 %.

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Panamá ha tenido en la última década un crecimiento promedio de 8,3 % del producto interno bruto (PIB), el doble del registrado en Latinoamérica y el Caribe, como resultado de una economía abierta, competitiva y diversificada, indicó el Banco Mundial (BM) en marzo pasado.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) difundió esta semana un informe que ubica el crecimiento de Panamá en el 7 % del PIB, muy por encima del promedio regional de 2,7 %.

La expansión de la economía ha sido impulsada por la inversión pública, con proyectos como la ampliación del Canal de Panamá por 5.250 millones de dólares y la línea uno del Metro de la capital por al menos 1.800 millones de dólares, y ha estado acompañada por una tasa de desempleo históricamente baja, cerca del 4 %.

La apertura que caracteriza a la economía panameña la hace vulnerable a situaciones externas como la pronosticada bajada de las tasas de interés dada la reducción del estímulo estadounidense, aunque ello no debería afectar de forma significativa el desempeño del país, coincidieron los expertos locales.

El presidente del Colegio Nacional de Economistas, Raúl Moreira, argumentó a Efe que Panamá cuenta con un centro bancario fuerte, con más 80.200 millones de dólares entre pasivos y patrimonio, y un alto volumen de inversión, que el BM ha dicho puede mantenerse cerca del 29 % este 2014.

"El shock externo en Panamá no va a ser enorme porque el crecimiento que se ha dado ha estado basado en la inversión", añadió por su parte Rolando Gordón Cantó, decano de Economía de la estatal Universidad de Panamá (UP), la principal del país.

La economía panameña ha evidenciado ya una desaceleración en su ritmo de crecimiento: cerró en 7,3 % del PIB en 2013, según el BM, y cayó hasta 4,4 % en enero pasado respecto al mismo mes del año anterior según datos oficiales panameños.

En ese contexto, "lo primero que tendrá que hacer el próximo gobierno es recuperar la disciplina fiscal, de manera que el nivel de ingresos y endeudamiento esté acorde con la capacidad real de pago de esa deuda", dijo Moreira.

La deuda pública durante el gobierno de Ricardo Martinelli ha pasado de 10.830 millones de dólares en 2009 a más de 17.000 al cierre de marzo pasado, según datos oficiales.

Una importante fuente de ingresos para Panamá es el Canal interoceánico, inmerso en una ambiciosa ampliación cuya culminación acumula un retraso de 15 meses por diversas causas, a la que ahora se suma un paro indefinido de obreros de la construcción iniciado el pasado 23 de abril.

El retraso de la ampliación del canal a diciembre de 2015 "va a tener una repercusión importante en las finanzas públicas, ya que el actual Gobierno apostó de manera importante al recibo de ingresos producto de la vía ampliada", dijo Moreira.

"La plata va a existir, porque los barcos van a seguir pasando por el Canal, pero no en la cantidad que se había planificado" originalmente por la puesta en operaciones de la ampliación en 2015, dijo por su parte el decano de la Universidad de Panamá.

Ello implicará que el Estado panameño "tendrá un presupuesto mucho menor a lo que había planificado, pero suficiente, si maneja bien el asunto, como para cubrir el costo de la deuda y el programa social que todos los candidatos presidenciales dicen van a tener", añadió Gordón Cantó.

El ministro panameño de Economía y Finanzas, Frank De Lima, ha reconocido que los retrasos en la ampliación del Canal obligarán a "correr un poco", hasta 2016, la llegada de los nuevos ingresos por concepto de peajes.

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