Familiares de los caídos en la invasión estadounidense a Panamá del 20 de diciembre de 1989 pidieron este sábado al presidente de la República, Juan Carlos Varela, declarar día de duelo nacional esta fecha y demandar a Estados Unidos.
Varela, quien encabeza los actos de conmemoración, cuando se cumple el 25 aniversario de la invasión estadounidense, no se ha manifestado públicamente ante la petición, expresada en pancartas y por dirigentes de los familiares de los caídos.
La presidenta de la asociación de amigos de familiares de los caídos, Trinidad Ayola, pidió al gobernante durante un homenaje a los caídos en el Jardín de Paz que se declare día de duelo nacional el 20 de diciembre, que se forme "una comisión de la verdad con personas independientes" que investiguen cuántas víctimas hubo y dónde están los restos de los desaparecidos.
Además, solicitó crear un museo sobre la historia y de homenaje a los caídos y, "de ser necesario, entablar una demanda ante Estados Unidos por los daños causados" por la acción militar.
Hasta ahora, oficialmente en Panamá no hay una cifra de muertos y desaparecidos en la intervención militar.
Varela y miembros de su gabinete llegaron a la romería, en la que colocó una ofrenda floral en el sitio donde está la sepultura colectiva de las víctimas de esa "fecha trascendental en la historia nacional", como lo ha calificado la Presidencia.
En la invasión estadounidense, denominada "Causa Justa", unos 26.000 soldados llegaron a Panamá para desmantelar el Ejército panameño y capturar al exgeneral Manuel Antonio Noriega, que se entregó trece días después y fue condenado en EE.UU. a cuarenta años de prisión por narcotráfico, que se redujeron a menos de veinte.
Noriega fue el último general que sojuzgó este país durante el régimen militar instalado en 1968 por un golpe de Estado encabezado por el general Omar Torrijos, fallecido en 1981.
Noriega está preso desde hace tres años en Panamá por condenas que suman seis décadas por violaciones a los derechos humanos y asesinato, tras ser repatriado de una celda en Francia, en donde purgó casi dos años de prisión por blanqueo.