Panamá Nacionales -  20 de agosto de 2016 - 15:26

Calzada de Amador, la escapada perfecta en la ciudad de Panamá

A tan solo 15 minutos de la ciudad de Panamá se encuentra la Calzada de Amador, un conjunto de cuatro islas unidas por un camino de tierra firme creada con rocas de la excavación del Canal de Panamá.

Las islas Naos, Culebra, Perico y Flamingo, en la Bahía de Panamá comprenden el segundo paseo marítimo más largo de la ciudad con una extensión de 6 kilómetros, también conocido como el Causeway de Amador, y desde donde de un lado se observan los barcos que esperan para realizar el tránsito por el Canal y el Puente de las Américas, mientras que del otro se muestra la ciudad Capital y sus modernas edificaciones.

El Causeway cuenta con centros de alquiler de bicicletas, patines, patinetas y motos que invitan a realizar actividades al aire libre a través de sus parques abiertos y largos caminos entre cada una de las islas. Además ofrece una variada selección de restaurantes nacionales e internacionales, clubes nocturnos.

Otro de los atractivos es el centro marino de exposición del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian, en donde se puede apreciar especies exóticas de la vida marina tanto del Caribe como del Pacífico de la ciudad de Panamá. Recientemente también se inauguró en el lugar el Museo de la Biodiversidad, que narra la historia del surgimiento de Panamá.

Al final del paseo marítimo, se puede encontrar el embarcadero de yates y lanchas, restaurantes, artesanías y todo tipo de comercio.

Por su cercanía con la Capital, las personas pueden llegar al lugar con facilidad a través de los sistemas de transporte público que viaja de la ciudad de Panamá al Causeway y viceversa.

Las islas de la Calzada de Amador en su momento fueron uno de los fondeaderos favoritos de los galeones españoles que llegaban a la ciudad de Panamá con tesoros los cuales arrebataban al imperio Inca. En 1913, estas islas pasaron a ser parte del Fuerte Grant, este fuerte era utilizado para defender la entrada del Canal de Panamá ante posibles ataques de Alemania o Japón. Estos terrenos controlados por los Estados Unidos pasaron a manos panameñas por medio de la fima de los Tratados Torrijos - Carter en 1977.