Las reformas al Reglamento Interno de la Asamblea Nacional continúan siendo una tarea pendiente desde hace varios años, pese a que son consideradas clave para fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y el control en el uso de los recursos públicos que manejan los diputados.
El tema ha sido reconocido incluso por los propios miembros del Órgano Legislativo, quienes coinciden en que la actualización del reglamento permitiría mejorar la gestión parlamentaria y erradicar prácticas como el clientelismo, que han generado cuestionamientos ciudadanos y pérdida de confianza en la institución.
Objetivos principales de las reformas al Reglamento Interno
Entre los principales objetivos de las reformas se encuentra establecer mecanismos permanentes de rendición de cuentas, que permitan a la ciudadanía conocer con mayor claridad cómo se utilizan los recursos asignados a cada diputado, así como los resultados de su gestión legislativa y administrativa.
Diversos sectores han señalado que la falta de actualización del reglamento interno limita la fiscalización interna, debilita la transparencia y dificulta la aplicación de sanciones ante posibles irregularidades.
Reformas sin consenso
Aunque en distintas legislaturas se han presentado propuestas de modificación, estas no han logrado concretarse, por lo que el debate sobre la modernización del Reglamento Interno vuelve a colocarse en la agenda legislativa como un reclamo ciudadano reiterado.
La discusión sobre estas reformas se da en un contexto de mayor exigencia social por transparencia, eficiencia y uso responsable de los fondos públicos, especialmente en un país donde la ciudadanía demanda cambios estructurales en la forma de hacer política.




