Es uno de los símbolos emblemáticos de nuestro país. El Volcán Barú se yergue majestuoso a 3,475 metros sobre el nivel del mar. Alrededor de él se tejen historias de superación agrícola y mística, desarrollo humano y futuro promisorio, por eso tal vez, algunos temen ver a este gigante dormido de otra manera. Pero esta otra cara existe y todos los especialistas aseguran que hay que conocerla para adoptar medidas de prevención, aunque su última erupción fue hace unos 500 años.
FUENTE: Ángel Sierra Ayarza