Este 3 de marzo se celebra el Día Mundial del Cuidado del Oído y la Audición, un día destinado a concientizar sobre la importancia del cuidado de nuestro órgano auditivo y de una escucha segura.
La pérdida de la audición es la deficiencia sensorial de mayor prevalencia en el mundo y continúa aumentando velozmente. Es un problema muy común, y puede ocurrir en cualquier momento de nuestras vidas.
No escuchar bien trae consigo aislamiento, retraso en la adecuada adquisición del lenguaje, pero también en el desarrollo de las habilidades sociales y cognitivas. Como la pérdida auditiva no se ve, ni se hace evidente cuando es leve o moderada, suele confundirse con otros trastornos como déficit de atención, hiperactividad, trastorno de conducta, etc.
Lamentablemente en Panamá no contamos con una Ley que obligue la realización de un tamizaje auditivo neonatal, por lo que, en promedio, es a los 36 meses de edad que nos damos cuenta de que un niño padece de una deficiencia auditiva, si no se le realiza un tamizaje auditivo al bebé en sus primeras semanas de vida. Para ese momento el niño probablemente ya entra al sistema preescolar con importantes retrasos en el habla y habiendo desperdiciado valiosos años para el establecimiento de conexiones neuronales indispensables para la correcta adquisición del lenguaje.
Tampoco tenemos en el país una cultura de salud auditiva regular, que nos permita evaluar el correcto funcionamiento de nuestra audición a lo largo de la vida, mucho menos en los entornos de vulnerabilidad en los que viven algunos sectores de la población.
A nivel preescolar se estima que 1 de cada 3 niños pueden tener algún grado de pérdida auditiva, generalmente transitoria, que requiere de intervención para realizar extracción de tapones de cerumen o drenaje de líquido en oído medio, elementos que mientras no sean atendidos generan pérdida auditiva que dificulta el desarrollo del lenguaje y/o aprendizaje del niño y, en una segunda fase, al no ser atendido oportunamente, puede incluso llegar a complicaciones mayores o pérdidas de audición permanentes.
Muchas causas habituales de pérdida de audición son prevenibles
Las principales causas que pueden provocar la pérdida de audición son ruidos excesivos, bajo peso al nacer o falta de oxígeno en el parto, medicamentos ototóxicos, infecciones crónicas del oído o enfermedades infecciosas.
Pero de todas las causas de pérdida auditiva, al menos el 60% se puede evitar con medidas preventivas, entre ellas evitar la exposición a sonidos fuertes y una atención médica oportuna.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó en el Informe mundial sobre la audición publicado en 2021, que si seguimos como vamos, 1 de cada 4 personas presentará problemas auditivos en el 2050.



