BUENOS AIRES (AFP). Una argentina, una guatemalteca y una española suben al 'LibreBus' en Buenos Aires para difundir en el Cono Sur la 'Cultura libre', una web sin obstáculos para el acceso a la información ni de derechos de autor en las descargas.
"No llevamos material ilegal pero yo defiendo la descarga libre. En Guatemala no hay libros. Si yo quiero un libro de filosofía en francés no lo voy a conseguir, entonces me voy a una biblioteca de compartir libros digitales y lo bajo", dice a la AFP la guatemalteca Renata Avila, 30 años.
Avila participa del viaje de cinco semanas por Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay, a bordo del 'LibreBus', junto a Teresa Sampere, una simpática y locuaz española de 31 años, ambas miembros de Creative Commons (Bienes Comunes Creativos), una ONG que desarrolla planes para reducir las barreras legales de la creatividad por medio de nuevas leyes y tecnologías.
Sampere y Avila sueñan con repetir "esa locura que empezó con el LibreBus Centroamérica en 2011" y que ahora traen al Cono Sur.
Arriba del autobús llevan bibliografía y folletería, una computadora para bajar música libre de derechos y ofrecen un escáner fabricado "con la lógica de 'hazlo tú mismo' con pequeñas cámaras de foto digitales y que permite escanear libros sin arruinarlos", destaca Sampere.
"La idea es distribuir información y articular con proyectos locales vinculados a la libertad de expresión en internet, libertad para compartir, recursos educativos abiertos y software libre, con las cuestiones medioambientales y de género que atraviesan todos los temas", explica al pie del autobús la argentina Beatriz Busaniche, 42, de la Fundación Vía Libre.
Historias interactivas, un desafío para el periodismo Las tres mujeres hablan con la AFP en la Ciudad Cultural Kónex, donde durante tres días periodistas y programadores participaron del Hacks/Hackers Buenos Aires Media Party (encuentro entre periodistas y programadores).
Allí unos 700 asistentes debatieron sobre formas de visualizar contenido, de conectar ideas con bases de datos, de cómo contar una historia de manera interactiva, o escuchaban a los equipos interactivos del diario británico The Guardian y del New York Times, entre decenas de invitados.
"Hay herramientas nuevas para hacer periodismo y los medios van a necesitar que sean libres. Hay una cultura de desarrollo de software en los medios que está cambiando la manera de trabajar", destacó a la AFP Mariano Blejman, cofundador del Hacks/Hackers Buenos Aires, el capítulo argentino de esa red global de periodistas y programadores.
Según el editor del suplemento de Cultura Digital del diario Página/12, el capítulo Buenos Aires se transformó en el segundo en cantidad de miembros (1.600) detrás del de Nueva York y superando a San Francisco, ciudad originaria de la red.
"Hay una corriente nueva dentro del periodismo que piensa que los periodistas necesitan de programadores para mejorar su acceso a la información y los programadores necesitan de los periodistas para entender los contenidos", afirma .
Argentinos y extranjeros que defienden el 'software libre' y la posibilidad de compartir procedimientos productivos, emplean un léxico común lleno de neologismos originados en la informática e inaccesibles para los legos.
Según Blejman, "la cultura hacker está estigmatizada pero tiene que ver con el aprendizaje, el conocimiento, aprender cómo funcionan las cosas, compartir". "Hubo un tiempo, en que internet ganó en popularidad desde un punto de vista comercial. En los últimos años, la gente vio nacer la oportunidad de dialogar entre sí", señaló a la AFP Alastair Dant, del equipo de The Guardian, una de las estrellas del Media Party escuchado por periodistas de medios competidores.
Según este tecnólogo interactivo, "la idea de dar a la gente la oportunidad de decir algo debería ser perfeccionada para luego poder interactuar. Es muy distinto interactuar, que imprimir un diario que al día siguiente ya es viejo", sostuvo.




