Al director Damien Chazelle le gusta hacer que sus actores suden la gota gorda. Primero consiguió que a Miles Teller le sangrasen las manos a base de tocar la batería durante horas en 'Whiplash', y no contento con eso en su siguiente proyecto se alió con Emma Stone y Ryan Gosling para hacerles bailar hasta caer rendidos en un musical, titulado 'La La Land'.Sin embargo, el esfuerzo ha merecido la pena, porque la cinta ha sido elegida para abrir el Festival de Cine de Venecia el próximo 31 de agosto. La película, que ha sido descrita como "un nuevo comienzo para el género de los musicales", contará la historia de amor entre un pianista de jazz y una actriz en Los Ángeles.