El tiempo se agotaba y todos miraban a Lionel Messi. Jorge Sampaoli movía el banco, daba entrada a Sergio Agüero y todos observaban al "Kun" y también a Gonzalo Higuaín. Pero, contra todo pronóstico, el que acabó apareciendo fue Marcos Rojo, quien ingresó en el once a última hora para clasificar a Argentina a octavos de Rusia-2018.
"Lo necesitábamos muchísimo. Estamos más fuertes que nunca. Ahora empieza la Copa para nosotros", dijo exultante el protagonista a los micrófonos de la FIFA tras la contienda.
"Se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Les dije a los chicos el otro día que iba a hacer un gol, se lo dije a Enzo (Pérez) y a (Gabriel) Mercado, lo sabía. Se lo dedico a mi familia, a mis padres y a mi hija, que estaba en la cancha", añadió.
Sabía que iba a marcar pero, unas horas antes, nadie contaba ni siquiera con que fuera a jugar. Sampaoli probó durante los días previos con Mercado como zaguero al lado de Nicolás Otamendi, con Eduardo Salvio en el carril diestro.
Luego de estrenarse como titular en el Mundial, en el decepcionante empate 1-1 frente a Islandia, Rojo pareció perder su lugar. No se vistió frente a Croacia (0-3) y el banco era su destino también contra Nigeria pero, a última hora, como su tanto, acabó saltando al terreno de juego para firmar el gol de la victoria de los suyos a los 86 minutos.
"Me pone contento que lo haya hecho Marcos (Rojo)", dijo tras el partido Messi, que había adelantado a Argentina en la primera mitad con un magistral remate con su pierna derecha.
Tras una temporada complicada, marcada por las lesiones, Rojo entró en la lista final de Sampaoli para la competición sin hacer ruido e incursionó en el once titular de la misma manera.
Con naturalidad, remató ante Islandia el balón que acabaría controlando Agüero dentro del área para hacer el tanto albiceleste.
Sin embargo, varios errores defensivos ante los nórdicos lo condenaron al exilio de la titularidad.
Él no bajó los brazos y siguió trabajando. Lejos de los focos, el zaguero de 28 años del Manchester United emergió de las profundidades defensivas en busca del tanto de la clasificación.
Le costó pero, a los 86 minutos, Mercado, llamado a ocupar su puesto, llegó a la línea de fondo y dibujó un centro lateral que sobrevoló a los delanteros albicelestes pero encontró en Rojo a su mejor aliado.
El defensa, zurdo cerrado, optó en esta ocasión por su pierna diestra y, con una imponente volea, llevó el delirio a los millones de corazones argentinos, que se unieron en el festejo de un tanto que los mantenía con vida.
De nuevo, Nigeria. Como cuatro años antes, en Brasil-2014. Por entonces, Argentina se medía a las Súper Águilas en el último encuentro de la fase de grupos. Dos tantos de Messi y otros dos de Ahmed Musa ponían las tablas en el marcador. Hasta que apareció Rojo para firmar el definitivo 3-2 a la salida de un córner.
Ahora, en octavos, espera Francia, que enfrente tendrá a Messi, a Rojo y a nueve más.
FUENTE: AFP