Con huelgas en las refinerías y bloqueos de los depósitos de combustible, el sector petrolero ha pasado a ser la punta de lanza de la lucha contra la reforma de la ley laboral en Francia, objeto de protestas sociales desde hace dos meses.
La escasez en las estaciones de servicio del país persistía el lunes, pese a las promesas de las autoridades de desbloquear las plantas paralizadas en Francia
"Cinco de las ocho refinerías francesas están en huelga, paralizadas o en curso de paralización", indicó a la AFP Emmanuel Lépine, dirigente de la rama petróleo del sindicato CGT.
De los 189 depósitos de combustible bloqueados por los asalariados del sector desde hace varios días, varios fueron desbloqueados por la fuerza pública, confirmó a la AFP Eric Sellini, coordinador CGT del grupo Total, que no indicó el número preciso de depósitos bloqueados en el país.
El bloqueo de las estructuras petroleras creó problemas de abastecimiento en las estaciones de servicio, principalmente en el noroeste del país. El fenómeno fue agravado por los automovilistas que, temiendo la penuria de combustible, se precipitaron a las gasolineras para llenar sus tanques, por lo que las autoridades decidieron medidas de racionamiento.
Unas 1.500 estaciones de servicio, de las 12.000 existentes en Francia, carecían total o parcialmente de combustible, según el secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies.
Calificando los bloqueos de "ilegítimos", el ministro de Finanzas, Michel Sapin, recalcó el lunes la voluntad de gobierno de utilizar "todos los instrumentos" de que dispone para poner fin a los mismos.
"Vamos a seguir evacuando un cierto número de sitios, en particular los depósitos", afirmó el domingo el primer ministro Manuel Valls desde Tel Aviv, donde realiza una visita.
Valls descartó que hubiera riesgo de penuria y reiteró que la nueva ley laboral "irá hasta el final".
Por su parte, el dirigente del sindicato CGT, Philippe Martínez, advirtió que "si el gobierno no retira su proyecto (...) las movilizaciones van a continuar y a ampliarse".
Y la semana que empieza se anuncia candente una vez más para el gobierno, con un nuevo día de huelgas y manifestaciones el jueves. Además de las refinerías, se esperan huelgas en los puertos y en los transportes. En los ferrocarriles, fueron convocadas huelgas el miércoles y el jueves.
La CGT llamó asimismo a una huelga del metro de París a partir del 2 de junio.
Y otro día de movilización está previsto ya el 14 de junio, en plena Eurocopa de fútbol, que hará venir a Francia miles de espectadores.
Ese proyecto de ley, objeto de protestas sociales desde hace dos meses, fue aprobado en primera lectura sin votación de los diputados, dado que el gobierno invocó un artículo de la Constitución que permite adoptar un texto sin debate ni voto parlamentario salvo que haya una moción de censura al gobierno.
Según el gobierno, el proyecto apunta a dar mayor flexibilidad a las empresas para luchar contra el desempleo. El texto da mayores poderes a las empresas en materia de organización del tiempo de trabajo y de despidos.
Sus detractores consideran que aumentará la precariedad laboral y que la primacía dada a la negociación por empresas sobre las negociaciones por ramas profesionales significará que la ley no será la misma para todos los asalariados.
En paralelo a la movilización contra la ley, las acusaciones de traición arrecian contra el presidente socialista François Hollande, cuya impopularidad bate récord en los sondeos a un año del fin de su mandato. "¿Dijo en su programa Hollande que atacaría el Código del Trabajo?", denunció el lunes el líder de la CGT.
FUENTE: AFP



