La productora panameña Elena Llorach, conocedora del folclore panameño, salió a aclarar los cientos de rumores que hablaban que no debía combinar el traje típico panameño con un maquillaje de "catrinas" (proveniente de la cultura mexicana).
"Morí de tristeza y dolor porque el hombre con quien me iba a casar me dejó plantada en el altar por andar borracho y amanecido en un baile. Por eso soy una osamenta que luce una pollera blanca de matrimonio a la usanza antigua, con un tocado de tembleques blancos sencillos sin peinetón, una que otra cadena y panitas negras. Yo no bailo, ni poso. Sólo me valgo de la belleza del rostro que tenía en vida para seducir a los hombres y desaparecerlos cuando caen en mi trampa; aunque a veces sólo los asusto para que más nunca les queden ganas de emborracharse, irse de parranda y burlarse del amor de una mujer". narra Elena Llorach sobre esta particular historia de la Prof. Dora Pérez de Zárate.
Bueno, ahora que ya saben quién soy, sólo les pido que no me critiquen y me acojan como un personaje más de nuestro folklore que vivió y se esfuerza en seguir viviendo en la mente y el corazón de quienes buscaban enseñar a través de una moraleja". es lo que apuntó Elena Llorach.




