Este 11 de septiembre de 2026 se cumplen 25 años de los atentados terroristas que cambiaron para siempre la seguridad de los aeropuertos y la forma de viajar en avión.
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A partir de ese momento, los controles en los aeropuertos estadounidenses —y posteriormente buena parte de los protocolos de seguridad aérea a nivel internacional— cambiaron de manera radical.
¿Qué cambió en los aeropuertos después del 11 de septiembre?
Uno de los cambios más importantes fue la creación de la Transportation Security Administration (TSA), organismo federal encargado de reforzar la seguridad del transporte en Estados Unidos.
La TSA comenzó a realizar controles de pasajeros en 2002 y, con el paso de los años, amplió sus sistemas de inspección, control de equipaje, identificación y evaluación de posibles amenazas.
Antes del 11-S, parte de los controles de seguridad eran realizados por empresas privadas contratadas por las aerolíneas. Después de los atentados, el sistema fue federalizado y se incrementaron los controles sobre pasajeros, equipaje y trabajadores aeroportuarios.
También se reforzaron las medidas dentro de los propios aviones, entre ellas las puertas de las cabinas de mando, mientras que aumentó la presencia y despliegue de agentes de seguridad aérea.
Más controles para pasajeros y equipaje
Una de las diferencias más visibles para quienes viajan en avión es el nivel de revisión que se realiza antes de llegar a la zona de embarque.
La TSA incorporó procedimientos más estrictos para identificar objetos prohibidos, inspeccionar equipaje y verificar a pasajeros y trabajadores que necesitan ingresar a las llamadas áreas estériles de los aeropuertos.
Además, se desarrollaron sistemas para comparar la información de los viajeros con listas de vigilancia y mecanismos de evaluación de riesgo.
Con el tiempo, estos controles también incorporaron tecnología, biometría y programas para viajeros considerados de bajo riesgo, como TSA PreCheck.
25 años después, la seguridad sigue cambiando
Aunque muchas de las medidas implementadas después del 11-S se mantienen, la seguridad aeroportuaria no ha dejado de evolucionar.
En 2026, por ejemplo, la TSA puso en marcha un programa piloto denominado Gateside by TSA PreCheck, que permite a determinados viajeros y miembros elegibles acceder a las áreas de las puertas de embarque sin tener un boleto de avión, previa solicitud y autorización.
A 25 años de los atentados, las medidas de seguridad que hoy parecen habituales para millones de viajeros tienen su origen, en buena parte, en la transformación que experimentó la aviación mundial después de aquel 11 de septiembre de 2001.