ROBRES Internacionales -  15 de marzo 2012 - 15:37hs

España y Portugal necesitan desesperadamente que llueva

ROBRES, España (AP). Fernando Luna, un fornido agricultor, extrae una espiga de cebada germinada en un terreno tan seco que parece polvo. Examina la raíz, que está casi muerta, y la descarta, visiblemente disgustado.

"¡No vale nada! ¡Esto no tienen ningún valor!", se queja Luna.

España soporta su invierno más seco en más de 70 años y su vecino Portugal está en una situación parecida. Miles de puestos de trabajo y un porcentaje importante de la producción agrícola peligran.

En las dos naciones, que enfrentan severos problemas económicos, hay escasez de muchas cosas: recaudación impositiva, créditos bancarios, empleos y, ahora, lluvia.

El aspecto del norte de España es desolador. Hay grandes extensiones de tierra cultivable pintada de marrón, sin cosechas ni pastizales. Un estanque donde beben las ovejas está reseco. Un canal de irrigación cercano tiene agua estancada, turbia por la cantidad de sedimentos y porque casi no fluye el agua.

Luna señala hacia el canal y dice que este año no habrá cosechas de invierno. Ha perdido toda esperanza.

"Imagínese, tienen el color del vinagre cuando deberían ser bien verdes", expresó, aludiendo a las plantas de cebada, que todavía no han brotado.

Las precipitaciones de diciembre a febrero fueron menos del 30% de lo que deberían ser.

Si lloviese en los próximos diez días, los agricultores como Luna tal vez puedan salvar al menos parte de sus cosechas de invierno de trigo, cebada y avena. Además, no todas las regiones están tan mal como la de Huesca, provincia norteña que incluye parte de los Pirineos y donde Luna es presidente de la asociación de agricultores ASAJA.

El pronóstico del tiempo para marzo no es alentador para los agricultores. No se avizoran lluvias, dice Fermín Elizaga, del servicio climatológico nacional.

"En el campo, la situación probablemente empeore", señaló.

Un tema clave es si los embalses tendrán suficiente agua para salvar las lucrativas cosechas de frutas y vegetales que son el orgullo de una industria agrícola y ganadera que genera 40.000 millones de euros (52.000 millones de dólares) anuales.

A nivel nacional, el agua de los embalses cubre el 62% de su capacidad, lo que no está mal, pero en Huesca tienen apenas el 20% del agua que pueden recibir. Esto implica que los agricultores tendrán apenas del 20% del agua que normalmente reciben para la irrigación y no podrán cultivar buena parte de sus tierras. ASAJA calcula que la provincia de Huesca dejará de percibir unos 1.300 millones de euros (1.700 millones de dólares) al no poder tener cosechas normales de duraznos, cerezas, almendras y uvas.

En un buen año, 6.000 personas trabajan en las cosechas de Huesca y otras 2.000 en el enlatado, la envoltura y otros servicios. Este puede ser un año nefasto para ellos, como lo es para gran parte de España, donde la tasa de desempleo es de casi el 23% --la más alta entre las 17 naciones de la eurozona-- y cuya economía podría sufrir su segunda recesión en tres años.

En Galicia, el verde rincón del noroeste español donde generalmente llueve todo el año, no hay pasto en los potreros. Los ganaderos de esa zona y de otras regiones están obligados a traer forraje para las ovejas y las vacas a un costo de 2 millones de euros (2,6 millones de dólares) diarios, según el vocero nacional de ASAJA Gregorio Juárez.

Habituados a abundantes lluvias, en Galicia y otras partes del norte de España hay pocos estanques, por lo que están menos preparados que el caluroso sur, donde regiones como Andalucía y Extremadura, en la frontera con Portugal, conservan cada gota de agua que cae.

En Huesca, un estanque construido en la década de 1950 está tan bajo que se pueden ver las ruinas de un pueblo sumergido, Mediano. A veces las que las torres de una iglesia del siglo XVI asoman y la gente se acerca remando en botes y puede tocarlas. En estos días el nivel de las aguas es tan bajo que uno podría ingresar a la iglesia caminando si las puertas no estuviesen trabadas.

In Portugal, Joao Dinis, de la Confederación Agrícola Nacional, dijo que la sequía agrava las penurias derivadas de la crisis económica, que obligó al país solicitar un rescate financiero de 78.000 millones de euros (102.000 millones de dólares) el año pasado, tras lo cual se contrajo el crédito.

Los agricultores sobrellevan un período "muy, muy duro", en el que las cosechas de cereales están muy afectadas y no hay dónde hacer pastar el ganado.

"Es la peor situación de que tengo memoria", expresó Dinis.

Agregó que los agricultores portugueses necesitan 25 millones de euros (33 millones de dólares) en ayuda de emergencia. El Ministerio de Agricultura está calculando los daños y negociando préstamos excepcionales para los agricultores ante la Unión Europea.

En Robres, un pueblito de Huesca, José Manuel Allue, quien cultiva cebada, decidió regar sus cultivos, algo que nunca hacía pues se arreglaba con el agua de la lluvia. Y dijo que agotaría toda el agua que le asignaron en dos días.

"Cuando se acabe esa agua, no me quedará otra que mirar al cielo y esperar que llueva", manifestó Allue.

Segundos después apareció algo en el cielo, pero no los nubarrones que esperaba, sino tres aviones para combatir incendios que regresaban de una misión más al norte. Para colmo de males, la resequedad está generando incendios forestales, algo bastante común en los veranos, tanto en España como en Portugal.

Lo primero que hace Allue todas las mañanas es revisar el pronóstico del tiempo y en el bar del pueblo eso es de lo único que se habla. El campesino, no obstante, tiene 1.100 cerdos que lo pueden sacar de apuros si la cosecha de cebada se arruina.

FUENTE: Agencia AP