Valencia (España), ( EFE ). El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, reivindicó que el Mediterráneo "es hoy más importante que nunca", pues aunque el centro del poder político y económico se desplaza hacia el Pacífico, el abastecimiento energético y las comunicaciones se hacen por el canal de Suez.
Durante la inauguración hoy de la jornada "La seguridad en el Mediterráneo tras la Cumbre de Chicago. Una nueva organización para la OTAN", el ministro resaltó que la seguridad en el Mediterráneo "es un tema capital para Europa y para España".
García-Margallo, quien aprovechó para asegurar que el Corredor Mediterráneo es una "prioridad" para el Gobierno en materia de infraestructuras financiadas por la Unión Europea, subrayó que en la actualidad las amenazas globales requieren de respuesta diplomática, económica, política y militar.
Defendió que la política exterior del Gobierno es que "España está de vuelta en la escena internacional" y "para quedarse", y destacó que está "absolutamente dispuesta sin complejo alguno" a cumplir las misiones de seguridad que le corresponden "como potencia media importante" que es.
Señaló que así lo ha hecho en Irán y defendió que es "un país serio, responsable y que cumple con sus obligaciones", con unas relaciones "maduras", de forma que cuando ha tenido que separarse de los Estados Unidos en la cuestión de Palestina, se lo ha explicado y ha hecho prevalecer sus puntos de vista.
El ministro explicó que lo que pase en los países de la ribera sur del Mediterráneo "afecta directamente a España" y alertó de que los peligros que amenazan a la primavera árabe y que pueden hacer "descarrilar" la transición política son la pobreza (el "caldo de los salafistas"), la amenaza terrorista y el problema sirio.
Por su parte, el director general de la Policía española, Ignacio Cosidó, advirtió de que "nunca antes la seguridad de los países de la ribera norte del Mediterráneo ha dependido tanto de la de los países de la ribera sur", por lo que plantea "diseñar una agenda de seguridad común".
Según Cosidó, la apuesta tradicional de la política de seguridad en el Mediterráneo "se ha roto" y existe "una necesidad de gestionar los cambios que se están produciendo en los países del norte de África hacia una situación de más seguridad y estabilidad".
Para ello, la Unión Europea debe, en su opinión, "condicionar su cooperación y apoyo en materia económica y política" a países como Libia, Túnez o Egipto al cumplimiento de principios imprescindibles como el respeto al derecho de las mujeres y a la libertad religiosa.
Apostó por la "integración regional" para responder a amenazas como el narcotráfico, el terrorismo, la inmigración ilegal y el crimen organizado y aseguró que en el "éxito" de procesos de reforma política, económica y social de países como Argelia o Marruecos, "nos jugamos nuestra seguridad".
Es necesario, dijo, redefinir esas amenazas "para ver sus conexiones y desarrollar estrategias que den una respuesta más integral" como "no permitir la emergencia de estados yihadistas" y hacer un frente común de lucha contra terrorismo y narcotráfico.
También apostó por controlar el flujo de la inmigración ilegal y aseguró que, aunque la colaboración con Marruecos y Argelia es "excelente" y ha reducido un 30 % las embarcaciones que llegan a las costas españolas, el flujo de personas que intentan "dar el salto a Europa desde el norte de Marruecos se incrementa".
"En todo ello, el papel que juega España es esencial" porque "no hay ningún país de la UE que tenga una mejor interlocución" con los países del Magreb, apuntó, para defender la cooperación con estos países para "atacar el problema en la raíz" y sobre el terreno.
FUENTE: Agencia EFE



