Terminó en Brasil la Copa Confederaciones de fútbol y el triunfo de la selección local trae un sabor agridulce. Tras la ola de protestas de las últimas dos semanas el gobierno afirma que trabajará más para responder a las demandas de las calles.
Terminó en Brasil la Copa Confederaciones de fútbol y el triunfo de la selección local trae un sabor agridulce. Tras la ola de protestas de las últimas dos semanas el gobierno afirma que trabajará más para responder a las demandas de las calles.