Las turbas violentas que asolan la República Centroafricana ponen en peligro el futuro de los musulmanes en esta nación, de donde miles han sido masacrados y muchos más han huido.
Bangui, la capital, es escenario de una ola de asesinatos y saqueos pese a la presencia de miles de soldados franceses y africanos.
"Estamos en un momento en que se necesita una acción inmediata para detener la matanza", dijo Peter Bouckaert, de Human Rights Watch, a The Associated Press, en reclamo de una misión de paz de la ONU. "De otro modo no habrá futuro para la comunidad musulmana de este país".
Los musulmanes representan 15 % de los 4.6 millones de habitantes de la República Centroafricana. Más de 800.000 personas han huido de sus hogares, aproximadamente la mitad de la capital, según la ONU.
"Hay algunos que no quieren musulmanes en este país", dijo el primer ministro Andre Nzapayeke el sábado por la radio local. "Pero cuando los musulmanes se hayan ido, ¿qué vendrá después? ¿Los protestantes expulsarán a los católicos y después serán los bautistas contra los evangelistas y finalmente los animistas? Es hora de retomar el control y evitemos caer en el abismo".
Miles de musulmanes huyeron de Bangui el viernes en un numeroso convoy ante el abucheo de turbas de cristianos. La multitud mató a un musulmán que se cayó de un camión. Mujeres musulmanas que no pudieron subir a los camiones trataron de entregar sus hijos a extraños en los vehículos. Vecindarios enteros fueron abandonados y los musulmanes que no pudieron irse están ocultos en las mezquitas que aún no han sido incendiadas o destruidas por las turbas.
Comunidades musulmanas enteras han dejado sus pueblos en la zona rural del noroeste y en ocasiones han sido atacadas por milicianos cristianos o han perecido tratando de salir del país.
En una vasta franja del noroeste de la república, milicianos cristianos conocidos como antibalaka (antimachete) han expulsado a decenas de miles de musulmanes de la zona. Muchos buscan refugio en Chad o Camerún porque hay pocos lugares en el país con mayoría musulmana.
La violencia contra los musulmanes es una reacción a los abusos perpetrados por los rebeldes musulmanes Seleka durante su régimen de 10 meses, establecido en marzo del año pasado. Los musulmanes de Seleka ataban a sus víctimas unas con otras y las arrojaban de puentes para que se ahogaran o fueran devoradas por los cocodrilos, dijeron testigos. Ahora que el líder seleka Michel Djotodia dejó la presidencia el mes pasado y que un precario gobierno civil interino ha tomado el control del país, la minoría musulmana siente el peso de la venganza.
Nadie conoce la cifra de muertos después de dos meses de la peor violencia comunal en la historia del país: con frecuencia es demasiado peligroso tratar de rescatar los cadáveres. Más de mil personas murieron durante varios días de combates a principios de septiembre, cuando una milicia cristiana intentó derrocar el gobierno musulmán rebelde todavía en el poder.
Se ha abierto una investigación preliminar sobre posibles crímenes de guerra o de lesa humanidad, dijo el viernes Fatou Bensouda, fiscal del Tribunal Penal Internacional.
La República Centroafricana era ya una de las naciones más pobres y anárquicas del mundo antes del golpe de marzo de 2013, en que los rebeldes musulmanes del norte se adueñaron del poder y precipitaron la crisis.




