Un brigadier general de policía egipcio murió el miércoles cuando estalló un explosivo colocado debajo de su automóvil en un suburbio de El Cairo, y otro oficial murió en un ataque a un refugio de milicianos en la segunda ciudad del país, informaron las autoridades.
Las muertes ocurrieron en medio de un recrudecimiento de los ataques contra policías y militares en una campaña violenta tras el derrocamiento del presidente islamista Mohamed Morsi.
En el primer ataque, el brigadier general de policía Ahmed Zaki se dirigía al trabajo desde su casa en el suburbio Seis de Octubre cuando estalló la bomba debajo de su automóvil y quedó gravemente herido. Poco después murió en el hospital, dijeron funcionarios de seguridad bajo la condición del anonimato por no estar autorizados a hablar con la prensa. Dos conscriptos resultaron heridos.
En la segunda ciudad, Alejandría, el teniente Ahmed Saad fue muerto a tiros durante el allanamiento de un escondite de milicianos, dijeron las autoridades. El jefe de policía de esa ciudad, mayor general Amin Ezzedin, dijo a la agencia noticiosa estatal MENA que supuestos milicianos dispararon contra la policía durante el procedimiento.
Ezzedine dijo que un sospechoso murió en el tiroteo y otro fue arrestado. Se requisaron dos cintos con explosivos, ametralladoras y bombas caseras en el procedimiento en el distrito Borg al-Arab de Alejandría.
Ha habido un aumento de la violencia política desde el derrocamiento de Morsi en julio.
Grupos milicianos, entre ellos algunos inspirados por al-Qaida, se han atribuido la mayoría de los ataques a los soldados, que según dicen son para vengarse de la represión del gobierno contra islamistas, entre ellos los partidarios de Morsi.
Las fuerzas de seguridad han matado a más de 1.300 partidarios de Morsi y han detenido a 16.000 —incluso el presidente depuesto— en una amplia ofensiva contra los islamistas.
Por su parte, los milicianos han matado a más de 450 policías y soldados, dijo el gobierno.