DUBÁI Internacionales -  12 de noviembre de 2014 - 10:46

Catar descuida reformas laborales, dice Amnistía

Amnistía Internacional dijo el miércoles que Catar, la anfitriona del Mundial de fútbol 2022, no está abordando las preocupaciones por los abusos contra trabajadores inmigrantes en su país, seis meses después de esbozar sus planes de reformas laborales.

La adinerada nación de la OPEP se ha visto bajo creciente escrutinio por sus prácticas laborales desde que el organismo que regula el fútbol mundial, la FIFA, le asignó en 2010 los derechos para celebrar la Copa del Mundo. Como otras naciones ricas en petróleo del golfo Pérsico, Catar depende mucho de los trabajadores migrantes, procedentes sobre todo del sureste asiático, para construir sus carreteras, rascacielos y estadios.

En un nuevo informe, el grupo humanitario con sede en Londres criticó a Catar por no resolver de forma efectiva problemas como el sistema de patrocinio de empleados "kafala", que vincula a los trabajadores expatriados a un único empleador y requiere que el empleado tenga permisos de salida de su empresa para salir del país.

Amnistía señaló que las autoridades cataríes reconocen cada vez más la existencia de problemas laborales y la necesidad de mejora. Pero también advirtió que de no introducir cambios importantes en los próximos meses, "estará en duda que las autoridades cataríes se tomen en serio la reforma".

"El legado de la Copa del Mundo de la FIFA 2022 serían los cientos de miles de trabajadores que fueron explotados para hacerlo posible", dijo el grupo en su informe de 12 páginas.

Las autoridades cataríes anunciaron en mayo sus planes de introducir una legislación que podría poner fin al polémico sistema de patrocinio en su forma actual.

Ahora, los inmigrantes que suponen el grueso de la mano de obra en Catar suelen necesitar el patrocinio de su empleador para trabajar de forma legal en el país. Eso da a las empresas un poder considerable sobre las vidas de sus empleados y deja a los asalariados vulnerables a abusos, dado que los jefes deben aprobar su salida del país o sus peticiones de cambiar de ocupación.

El ministro de Empleo y Asuntos Sociales, Abdulá Salé Mubarak al Julaifi, dijo la semana pasada a editores de diarios cataríes que las nuevas normas laborales deberían estar listas a final de año. Un consejo asesor debe repasar el borrador antes de que se presente al emir gobernante para que dé su aprobación.

Por su parte, el ministro catarí de Deportes, Salah bin Ghanem bin Nasser al Ali, dijo esta semana a la Associated Press que el país tiene previsto aplicar reformas laborales en los "próximos meses".

"Comprendemos este problema. Para nosotros es una cuestión humana", dijo al Ali. Los cataríes no son "gente malvada que sean como vampiros (...) Tenemos emociones, nos sentimos mal", señaló.

El borrador de legislación se presentó después de que Catar contratase a la firma legal internacional DLA Piper para que examinara la cuestión. La firma presentó docenas de recomendaciones, incluyendo cambios en el sistema de patrocinio y la eventual eliminación gradual de los requisitos para el visado de salida.

Las reformas propuestas por las autoridades este año concederían automáticamente el permiso de salida a los trabajadores 72 horas antes de su salida prevista, aunque se mantendrían límites sobre lo pronto que podrían marcharse.

Amnistía Internacional dijo que esas propuestas no son suficientes, aunque aún no se han aplicado. Como primer paso, la organización pidió que las autoridades eliminen los permisos de salida, investiguen las causas de muertes de trabajadores, suspendan las cuotas que deben pagar los trabajadores para presentar demandas contra sus empleadores, publiquen los nombres de empresas y reclutadores "explotadores" y den a los trabajadores cataríes la misma protección que a otros.

James Lynch, responsable del equipo de empresas y derechos humanos de Amnistía Internacional, dijo que era importante mantener la presión sobre Catar porque los proyectos de infraestructura a gran escala que dependen de la mano de obra inmigrante están avanzando deprisa.

"El gobierno no ha tomado medidas decisivas que podría y debería tomar", dijo en una entrevista. "Hay una serie de pasos concretos que podrían tomarse casi de un día para otro (...) que servirían como una señal y crearían confianza en que el gobierno de verdad se lo toma en serio".