FRANCIA Internacionales -  15 de diciembre 2014 - 15:44hs

Hollande fustiga el discurso del "miedo" al inaugurar un museo dedicado a la inmigración

El presidente francés, François Hollande, fustigó el discurso del "miedo" al inaugurar el lunes en París un museo dedicado a la historia de la inmigración, en momentos en que en toda Europa aparecen tendencias xenófobas.

El jefe de Estado exhortó a no dejar "el lugar vacío para discursos que instrumentalizan el miedo a la disolución, a la dislocación" de quienes "sueñan con una Francia en pequeño", "una Francia en repliegue", "una Francia que no sería ya Francia".

Destacando los aportes de la inmigración al país, se declaró favorable nuevamente al derecho de voto de los extranjeros en las elecciones locales, una de sus promesas de campaña.

Pero recordó que ese derecho exige una revisión de la Constitución, para la cual se necesita una mayoría de tres quintos en el Parlamento, y exhortó a "las fuerzas republicanas" a "asumir sus responsabilidades" para que esa medida pueda adoptarse.

François Hollande no tiene tal mayoría parlamentaria y descarta el recurso a un referéndum.

El presidente defendió también el principio de los acuerdos de Schengen, de libre circulación en Europa, cuestionado recientemente en Francia por la extrema derecha y sectores de la derecha. Hacer estallar Schengen "sería retroceder", dijo.

Un hecho que revela hasta que punto el tema de la inmigración es espinoso en Francia: la inauguración del Museo de la Historia de la Inmigración tuvo lugar siete años después de su apertura, en 2007.

Hollande pronunció en esta ocasión su primer gran discurso sobre este tema, constante objeto de polémica desde hace años en el ámbito político francés.

"Al hablar de la inmigración, hablamos de nuestro país", afirmaron fuentes del equipo del presidente, recalcando que Francia es un país de inmigración "continua, ligada al trabajo y a la historia".

Las asociaciones consideran empero que este gesto de Hollande llega tarde. "Esperábamos un gran discurso a la nación inmediatamente después de su elección" (en mayo de 2012), lamenta Alain Jakubowicz, presidente de la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo (Licra), que manifestó su preocupación por una situación que se "degrada" en el país.

Hace una semana, el gobierno francés declaró "causa nacional" la lucha contra el racismo y el antisemitismo, después que se produjera una agresión antisemita en un suburbio de París.

"Es un hecho que los políticos y los intelectuales se han desinteresado" del tema, estimó el historiador Benjamin Stora, presidente del Consejo de Orientación del museo. "En una situación de malos vientos", el discurso de Hollande aparece como "un fuerte gesto simbólico", añadió.

En diversos países de Europa, la crisis económica ha favorecido el desarrollo de tendencias xenófobas.

La polémica en Francia apareció ya antes del acto de inauguración del museo. "En vez de inaugurar un museo de la inmigración, François Hollande debería luchar contra la inmigración que es un problema monumental, económico, social y cultural", afirmó Florian Philippot, número dos del partido ultraderechista Frente Nacional (FN), que los sondeos dan en cabeza de las intenciones de voto para la presidencial de 2017.

Instalado en un palacete construido en ocasión de la exposición colonial de 1931, el museo de la Inmigración ha tenido una historia atípica. Su creación fue planteada en los años 1990 para mostrar el aporte de los inmigrantes a la sociedad francesa.

El proyecto fue defendido sucesivamente por el ex primer ministro socialista Lionel Jospin y por el expresidente conservador Jacques Chirac, pero se abrió finalmente en 2007, después de la elección a la presidencia de Nicolas Sarkozy, en plena polémica sobre un proyecto de ley para controlar la inmigración. El entonces nuevo presidente de derecha nunca lo inauguró.