Las máximas prioridades del nuevo gobierno de izquierdas de Grecia es negociar una solución para la deuda del país con sus acreedores y gestionar lo que su primer ministro describe como crisis humanitaria.
Hablando el martes en la primera reunión de su gabinete, Alexis Tsipras dijo que tenía un plan fiscal a cuatro años que equilibraría el presupuesto, sin contar los costes de mantenimiento de la deuda. Pero dijo que Grecia no cumpliría con el requisito, incluido en el rescate, de generar excedentes.
El plan también busca encontrar "propuestas realistas" para hacer más llevaderos los inmensos préstamos de su rescate financiero.
El partido de izquierda radical de Tsipras, Syriza, ganó las elecciones generales el pasado domingo y se alió con un pequeño partido de derechas contrario al rescate para formar gobierno. Esto ha generado dudas sobre si Grecia se enfrentará a sus acreedores internacionales.




