Investigadores de la Universidad de Rhode Island trabajan con indígenas norteamericanos para garantizar que las compañías de electricidad que buscan instalar enormes molinos de viento frente a las costas de Nueva Inglaterra no alteren inadvertidamente sitios ceremoniales ni de inhumación de las tribus en zonas que yacen ahora bajo decenas de metros de agua.
Deepwater Wind, con sede en Providence, tiene previsto construir lo que será la primera granja de viento en el mar en la nación, frente a las costas de la isla Block. Sin embargo, las autoridades federales y nativos norteamericanos han expresado preocupación ante la posibilidad de que se instalen molinos sobre las tierras hoy sumergidas donde vivieron indígenas de la zona hace miles de años.
Según la historia oral de la tribu indígena narrangansett, sus miembros vivieron en tierras que ahora se encuentran bajo las aguas frente a Rhode Island hace más de 15.000 años hasta que sus aldeas fueron inundadas y tuvieron que evacuarlas.
El nivel del mar en todo el mundo estuvo 121 metros (400 pies) más bajo del actual durante la anterior glaciación y muchos lugares que fueron territorios secos hoy están cubiertos por las aguas.
Con la asistencia de la tribu, los investigadores buscan la mejor manera de escudriñar el lecho oceánico a fin de identificar yacimientos arqueológicos antiguos para no causar alteraciones.
Si alguno de esos lugares fuera arruinado "no sólo sería una pérdida para los narrangansett, sino para el mundo", declaró John Brown, responsable de la tribu a cargo de preservación histórica.
Cuando las empresas interesadas en instalar molinos de viento en el mar concentraron su atención en el sur de Nueva Inglaterra, los indígenas estadounidenses expresaron preocupación sobre sus sitios sagrados.
Las autoridades federales se dieron cuenta de no sabían cómo localizar los sitios para evitar afectarlos, dijo Brian Jordan, funcionario de preservación federal en la Oficina de Administración de Energía Oceánica.
"Ese fue un gran despertar para nuestra oficina", dijo Jordan.
La oficina de océanos otorgó en 2012 a la Universidad de Rhode Island dos millones de dólares para que hiciera una investigación durante cuatro años, con la expectativa de que pudiera aprovechar las recomendaciones del estudio a fin de identificar posibles sitios y actualizar sus orientaciones a nivel nacional, señaló Jordan.
Las compañías eléctricas deben efectuar ahora estudios en los sitios como parte del proceso para que reciban la autorización y las agencias federales les exigen que eviten causar estropicios en lugares históricos y arqueológicos en el mar cuando sea posible.
El principal investigador del proyecto, el profesor de la URI, John King, y su equipo recolectó muestras de sedimentos marinos en la bahía Greenwich en Warwick con una máquina que mediante vibraciones penetra las capas superiores de arena y cieno.
Los expertos analizan el sedimento en busca de indicios de actividad humana, como semillas de plantas cultivadas por personas o restos de puntas de flechas para descifrar cómo era el paisaje en el lugar hace miles de años.
FUENTE: AP


