La policía desarticuló una banda que llamaba a ciudadanos españoles por falsos secuestros desde una prisión chilena.
La policía española recibió 162 denuncias en apenas dos meses. El comunicante se identificaba como secuestrador y exigía entre 350 y 5.000 euros (370 y 5.290 dólares) por la liberación de un familiar, dijo el viernes el Ministerio del Interior en un comunicado.
Unas 14 personas cayeron en la estafa y abonaron el rescate. Las autoridades creen que la organización pudo ingresar unos 11.000 euros (11.640 dólares) por esta vía. Aunque sus objetivos eran elegidos de modo aleatorio y principalmente en ciudades, el perfil de la víctima que pagó el rescate responde al de una persona de avanzada edad.
La policía rastreó las comunicaciones y localizó las llamadas en un centro penitenciario de Santiago de Chile. Los presos encargaban a familiares y personas de confianza hacer efectivos los rescates por los falsos secuestros.