Los aspirantes presidenciales republicanos apoyaron el lunes sin dilaciones la propuesta de la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, de que sea retirada la bandera confederada que se enarbola frente al Capitolio de ese estado, deseosos de dejar atrás un tema incómodo que dificulta los intentos del partido de atraer al conjunto diverso de electores que necesita para recuperar la Casa Blanca.
Con su pronunciamiento, Haley arropó políticamente hasta cierto punto a los precandidatos de su partido que deseaban protegerse del asunto, y reconoció que para muchos, la bandera es un "símbolo profundamente ofensivo de un pasado brutalmente opresor".
Minutos después, el exgobernador de Florida, Jeb Bush, emitió su visto bueno a la medida en un mensaje por Twitter: "Felicidades a @nikkihaley y todos los líderes de Carolina del Sur que la apoyan para hacer lo correcto". Emitieron pronunciamientos similares los gobernadores Scott Walker, de Wisconsin; John Kasich, de Ohio, y Rick Perry, de Texas.
El cambio fue contrastante, porque los presidenciables republicanos habían evitado adoptar una postura firme sobre esa bandera después de la matanza a tiros de varios feligreses negros perpetrada la semana pasada en una iglesia en Charleston.
Walker se había contado entre los muchos políticos que habían dicho que el retiro de ese emblema confederado era una decisión que correspondía sólo a los habitantes de Carolina del Sur.
La dirigencia republicana pretendía evitar un tema divisivo como el de la bandera confederada en esta etapa tempranera de la campaña presidencial, y el debate entre los republicanos se había centrado hasta el momento en la economía y la política exterior del país.
Sin embargo, cuando faltan ocho meses para que comience la votación interna que definirá al abanderado presidencial, diversos acontecimientos han obligado al Partido Republicano a confrontar temas en los que las opiniones de personalidades conservadoras que tienen una enorme influencia en el proceso colisiona con la manera de pensar de los electores jóvenes y de las minorías a los que pretende atraer para su causa.
La matanza en la iglesia en Carolina del Sur, la encíclica papal y una inminente decisión de la Corte Suprema han puesto en la agenda electoral el racismo, el cambio climático y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Antes de la matanza ocurrida la semana pasada en la iglesia Episcopal Metodista Africana Emanuel, presuntamente obra de un joven blanco que adoptó la bandera confederada como símbolo de la supremacía blanca, había pocos indicios de que ese emblema sería nuevamente tema en la contienda presidencial.
Según las encuestas más recientes que datan del otoño pasado, registra un amplio apoyo la permanencia de la bandera confederada en terrenos del Capitolio estatal, donde ondea desde que la quitaron de la parte más alta del domo de ese inmueble, en tanto que los partidarios más apasionados han acosado a los políticos que han intentado retirarla.
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Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press, Emily Swanson, Ken Thomas y Julie Bykowicz.
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Steve Peoples está como http://twitter.com/sppeoples y Lisa Lerer como http://twitter.com/sppeoples and http://twitter.com/llerer
FUENTE: Associated Press