El policía tailandés que lideró una investigación sobre la trata de personas en Tailandia huyó del país asiático al temer por su vida y ha pedido asilo en Australia, informaron este jueves medios locales.
El general Paween Pongsirin se encargó de las pesquisas tras el hallazgo, en mayo pasado, de los restos de unos 26 inmigrantes bangladeshíes y de la minoría birmana rohinyá enterrados en la selva del sur del país y que murieron cautivos de las redes de tráfico.
Su trabajo llevó a la emisión de 153 órdenes de arresto contra políticos locales, empresarios, policías y militares, incluidos altos cargos del Ejército y la Marina, de los cuales 91 han sido imputados.
El agente asegura que su investigación fue obstruida por altos cargos de la administración, policía y Ejército hasta que en noviembre fue apartado del caso y transferido al sur del país, de donde procede la mayoría de personas que investigó.
Antes de asumir el nuevo destino, Paween presentó su dimisión alegando motivos de seguridad.
El agente, que también es el principal testigo de la fiscalía en el juicio contra los imputados, viajó recientemente a Australia como turista donde ha pedido asilo.
"Muchos en el gobierno deberían enfrentarse a la justicia", aseguró Paween en una entrevista a la cadena australiana ABC en Melbourne.
"Hay buenos agentes, pero la policía y los militares están implicados en la organización de la trata de personas. Por desgracia los malos policías y los malos militares son los que tienen el poder", añadió.
"Trabajé en el área del tráfico para ayudar a seres humanos que están en peligro, pero ahora me doy cuenta de lo peligroso que era", concluyó Paween.
El descubrimiento de las fosas y varios campos clandestinos donde los inmigrantes eran retenidos en condiciones inhumanas a ambos lados de la frontera entre Tailandia y Malasia interrumpió el canal habitual de este tráfico que tiene como destino este segundo país.
Esto llevó a las mafias a abandonar a miles de indocumentados en embarcaciones que navegaron durante días a la deriva ante las reticencias de Tailandia, Malasia e Indonesia para darles acogida, en la peor crisis de refugiados que padeció la región en décadas.
El pasado viernes, cinco países de la región celebraron una reunión en Bangkok para abordar la inmigración irregular en la región que terminó sin ningún acuerdo.
FUENTE: EFE




