AP

Varias personas detonaron este jueves varios explosivos en una cafetería Starbucks de una bulliciosa zona comercial en el centro de Yakarta y entablaron balaceras con la policía, dejando cuerpos tirados en las calles mientras los oficinistas de la ciudad miraban aterrados desde las ventanas de sus edificios.

Medios locales informaron de más explosiones en otras partes de la ciudad, no confirmadas por las autoridades.

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La policía dijo que cuatro atacantes y otras tres personas habían muerto en los audaces ataques, registrados después de varias advertencias de las autoridades la semana pasada sobre que extremistas islámicos preparaban un atentado importante. No estaba claro si había otros agresores prófugos.

Se trata del mayor episodio de violencia en la capital indonesia desde que siete personas murieran y más de 50 resultaran heridas cuando dos bombas estallaron en dos hoteles en 2009. Antes de eso, una bomba en un club nocturno de la isla turística de Bali mató a 202 personas en 2002, la mayoría extranjeras.

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Nadie reclamó la autoría de los ataques del jueves, que se produjeron ante el centro comercial Sarinah, en la calle Thamrin, y desencadenaron un bloqueo de seguridad en el centro de la ciudad y controles reforzados en la superpoblada ciudad de 10 millones de personas.

"Claramente, este acto pretende alterar el orden público y sembrar el pánico entre la gente", dijo en una comparecencia televisada el presidente Joko "Jokowi" Widodo. Widodo, que está de visita oficial en la localidad de Cirebon, en Java Occidental, anunció su regreso inmediato a la capital.

"El estado, la nación y la gente no deben tener miedo y derrumbarse ante estos atentados terroristas", añadió.

Tri Seranto, un guardia de seguridad de banco, dijo a Associated Press que había visto al menos a cinco atacantes, incluyendo tres que provocaron explosiones en la cafetería. En un primer momento no estaba claro si habían detonado bombas o granadas.

Tri los describió como atacantes suicidas, pero el general Anton Charliyan, portavoz de la policía nacional, negó que se hubieran inmolada.

En el ataque, señaló el general, participó un número indeterminado de personas con granadas y armas de fuego y al menos uno utilizaba una motocicleta. Tres civiles murieron en los ataques, señaló.

Más tarde, el coronel Muhammad Iqbal, portavoz de la policía, dijo que cuatro atacantes habían muerto y sus cuerpos se habían recuperado.

Tri dijo que estaba en la calle cuando tres hombres entraron en Starbucks. Los otros dos ataques llevaban armas de fuego, señaló, y entraron en un puesto de policía donde se oyeron disparos.

La televisora local TVOne, por su parte, informó de otras tres explosiones en otras partes de la ciudad.

La primera explosión parecía haber iniciado un tiroteo entre los atacantes y equipos de policía antiterrorista, y más de hora y media más tarde seguían oyéndose disparos.

Unas dos horas después se oyó otra explosión en una cafetería cercana al Starbucks, unos cinco minutos después de que 25 policías antiterroristas entrasen en el local. No estaba claro si el estallido se debía a una detonación controlada.

En la zona hay muchos hoteles de lujo, oficinas y embajadas, incluida la francesa. La otra serie de explosiones recogida por la televisora se produjo en las zonas donde tienen sus embajadas Turquía y Pakistán.

El representante regional de Naciones Unidas para Droga y Crimen en el Sureste Asiático y el Pacífico, Jeremy Douglas, describió en Twitter una bomba y tiroteos "serios" en la calle ante su oficina de Yakarta. "No viví esto en 3,5 años en Pakistán", escribió.

"Una enorme bomba estalló ante nuestra oficina de Indonesia", dijo en Twitter, señalando que la situación era de caos. "Aparente atacante suicida literalmente a 100 metros de la oficina y mi hotel. Ahora disparos".

Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo, ha sufrido varios atentados con bombas en el pasado, reivindicados por grupos armados islamistas.

La policía antiterrorista detuvo el mes pasado a nueve hombres y dijo que el grupo había querido "interpretar un 'concierto' para atraer cobertura internacional sobre su existencia aquí". La policía citó un documento incautado al grupo que describía los atentados que planeaban como un "concierto".

El país está en alerta desde que las autoridades dijeran haber frustrado una trama de milicianos islámicos para atacar a miembros del gobierno, extranjeros y otras personas. Durante la noche de Fin de Año se desplegaron unos 150.000 policías y soldados para proteger iglesias, aeropuertos y otros lugares públicos.

También se desplegaron más de 9.000 policías en Bali.

El encarcelado clérigo islámico radical Abu Bakar Bashir apeló el martes ante un tribunal indonesio su condena por financiar un campo de entrenamiento de terrorismo, y alegó que su apoyo al campo había sido un acto religioso.

El líder de la red armada Jemaah Islamiyah, de 77 años, solicitó una revisión judicial de su sentencia de 2011, en la que se le condenó a 15 años de prisión por establecer el campo en la provincia de Aceh. Un tribunal superior redujo después su pena a nueve años.

Indonesia ha sufrido ataques mortales de la red Jemaah Islamiyah en el pasado. Pero en los últimos años, los atentados fueron menores y con menos víctimas, y se han centrado en atacar a representantes del gobierno, sobre todo policía y cuerpos antiterroristas.

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