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ACNUR y el Banco Mundial piden la inserción laboral de los refugiados sirios

La incorporación de los refugiados sirios en Jordania y Líbano al mercado laboral de estos países es fundamental para garantizarles una vida digna a medio plazo, afirman este lunes en un informe el Banco Mundial (BM) y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Los refugiados podrían integrar ámbitos laborales en que escasean los trabajadores, explicó a Efe el economista Paolo Verme, autor principal del informe conjunto de ambos organismos, que colaboran entre sí por primera vez sobre la cuestión de los refugiados sirios.

A modo de ejemplo, los autores exponen el caso del Líbano, donde los sindicatos han pedido a las autoridades que faciliten el acceso de estas personas en sectores como la agricultura y la construcción.

El documento propone una batería de propuestas para asegurar el bienestar de los refugiados sirios a medio plazo, entre dos y cuarenta años tras el inicio de la crisis, según los autores.

Es en esta etapa cuando la asistencia proporcionada en una primera fase por organizaciones humanitarias no resulta suficiente.

La solución, según el texto, pasa por que los refugiados sirios (cerca de 4,4 millones, de los que el Líbano acoge a 1,5 millones y Jordania a un millón) sean "autosuficientes".

Sin oportunidades laborales, los refugiados no podrán sacar partido de prestaciones sociales como el acceso a la educación o la adquisición de competencias profesionales, subrayó Verme.

El primer paso para la integración de los refugiados es desarrollar un marco legal que defina sus derechos, entre ellos el acceso al trabajo, algo que ya hace, a pequeña escala, Turquía, que ha concedido entre 6.000 y 7.000 permisos a sirios.

La receta, según Verme, es aplicable también en los países europeos, para lo que propone registrar las profesiones y recursos económicos de los refugiados que entran en Europa.

En España, en concreto, aunque la "elevada tasa de desempleo provoca que el país tenga menor capacidad para absorber a los refugiados", la entrada de población joven entre los refugiados podría mejorar la tendencia al envejecimiento de la población y las tasas de fertilidad a la baja, según Verme.

La propuesta se topó hoy en su presentación con las reticencias de los países concernidos específicamente por el informe, como el Líbano, que cifra sus pérdidas en 12.000 millones de dólares desde 2012 por la crisis de refugiados.

"Que los refugiados sirios trabajen en el Líbano no resuelve nada, sino que agrava el problema (...) Nuestro país no puede aceptar cargas adicionales", destacó el ministro de Trabajo libanés, Sejaan El Azzi.

Para el economista, no obstante, no se trata de redistribuir el "pastel" sino de aumentar su tamaño, reforzando el crecimiento económico de los países de acogida.

Para lograr este objetivo, propone la concesión de préstamos a bajo interés para las naciones de acogida y microcréditos a los refugiados para que puedan construir negocios y el aumento de las inversiones internacionales en comunidades con refugiados sirios.

La independencia económica de los refugiados, cada vez más empobrecidos a medida que el conflicto avanza y van consumiendo sus ahorros, es importante para garantizar el retorno de estas personas a Siria. "Si no tienen recursos, no podrán volver a su país", apuntó Verme.

En esa línea, el estudio destaca que la mayoría de desplazados sirios en Jordania y el Líbano no están en campos de refugiados, sino en zonas urbanas en condiciones de extrema precariedad, sin acceso a ayudas sociales o humanitarias.

El colectivo presenta características particulares respecto a la población de Siria de antes de la guerra: son en promedio más jóvenes y con menor educación, y las familias son más numerosas y con mayor número de niños a su cargo.

Además, señala el informe, siete de cada diez refugiados están por debajo del umbral de la pobreza.