Mientras se traza el perímetro del que será el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, los trabajadores están acompañados de dos centenares de elementos de seguridad, una presencia que responde a las incansables protestas de los activistas del municipio de Atenco.
Los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) tuvieron esta semana su enésima confrontación con las autoridades, en su lucha contra el nuevo aeropuerto que se construirá en el Estado de México, aledaño a la capital, y al que tildan como "proyecto de muerte".
Los obreros que ingresaron en el territorio de Nexquipayac para poner las vallas que delimitarán el área de la terminal vinieron acompañados de 200 marinos y policías federales, estatales y municipales, quienes entraron en las tierras de manera "ilegal", denuncia a Efe Ignacio del Valle, activista del FPDT.
Los reclamos sobre el terreno tanto de un lado como de otro, los gritos de "la tierra no se vende, se ama y se defiende", los amparos y la represión han sido una constante desde que se anunció la construcción del nuevo aeropuerto capitalino.
A pesar de que el anuncio del inicio de la construcción se dio en septiembre de 2014, la idea de realizar un nuevo aeropuerto viene de mucho más atrás. Concretamente, del año 2001, durante el mandato de Vicente Fox.
Las protestas de los campesinos de Atenco que iban a ser expropiados obligó a cancelar el proyecto, pero los Gobiernos siguientes no frenaron sus aspiraciones para culminarlo.
La lucha dejó capítulos tan oscuros como el vivido en mayo de 2006 -momento en el que el ahora presidente Enrique Peña Nieto ejercía como gobernador del Estado de México-, cuando una fuerte represión policial acabó con la vida de dos jóvenes.
El terreno ocupado esta semana (terreno federal, según las autoridades) es en el que se instalarán las pistas de aterrizaje de los aviones, afirma Del Valle.
Los argumentos de los activistas para señalar que la intromisión es ilegal viene respaldada por un decreto aprobado en 1971 de recuperación del lago Texcoco, que protege el área, y por dos amparos interpuestos para frenar los trabajos del aeropuerto.
La titularidad de las tierras es otra discusión sin perspectivas de llegar a un final. Porque, si bien hubo ventas de las tierras de los ejidos -una figura creada después de la Revolución mexicana en beneficio de los campesinos indígenas-, los activistas alegan que se hicieron de forma irregular.
El hecho de que los ejidos se compongan por parcelas de varios campesinos hacen que las decisiones pasen, forzosamente, por las asambleas.
Pero en los últimos años se han producido entregas de la tierra como resultado de compra de votos y de infundir miedo diciendo a los ejidatarios cosas como "te conviene vender porque te vas a quedar sin nada", indica a Efe la también activista América del Valle.
Precisamente, en Nexquipayac se dieron los primeros "ensayos" de las autoridades, jugando con el "chantaje" y con el engaño, ya que inicialmente venían a "ofrecerles un proyecto ecológico", aunque este es un pretexto para hacer del terreno "el uso que quieran".
Finalmente, en 2010 la asamblea general de la comunidad vendió a la Comisión Nacional del Agua una "buena parte" de la tierra comunal, relata la integrante del FPDT.
Las asambleas se han "simulado, alterando e incluso han utilizado la compra de voluntades de la gente, y de esa manera han maquillado la corrupción en la que han caído (...) todas las instituciones", aporta Ignacio del Valle, quien añade: "Los pueblos estamos en resistencia, y la razón legítima nos asiste".
El nuevo aeropuerto, diseñado por el arquitecto británico Norman Foster y su colega mexicano Fernando Romero, será construido en dos etapas. En la primera, que se prevé esté lista en octubre de 2020, atenderá a 60 millones de pasajeros al año, el doble de la capacidad del actual, que enfrenta graves problemas de saturación.
En la segunda etapa, la nueva infraestructura tendrá seis pistas en operación simultánea, atenderá hasta 125 millones de pasajeros anualmente y más de un millón de aviones podrán aterrizar y despegar en él cada año, de acuerdo con los planes del Gobierno.
FUENTE: EFE




