Justicia egipcia rectifica y anula otra condena contra el expresidente Mursi. Foto/AFP

EFE

El Tribunal de Casación de Egipto anuló hoy una de las cadenas perpetuas dictadas contra el expresidente islamista Mohamed Mursi por un caso de espionaje, una semana después de que revocara una sentencia a muerte contra el mismo exmandatario.

Según informó a Efe una fuente judicial, además de la suspensión de la cadena perpetua, que en Egipto corresponde a 25 años de prisión, los jueces ordenaron la repetición del juicio.

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Junto a la pena de Mursi, también fueron anuladas las del guía supremo de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badía, y las de otros dirigentes e integrantes del grupo, que también volverán a comparecer ante un juez para la repetición del proceso.

Entre ellos, destacan los que fueron presidente y vicepresidente del brazo político de la cofradía, el Partido Libertad y Justicia, Saad Katatni y Esam al Arian, respectivamente.

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La hermandad es objeto de una persecución policial y judicial desde que Mursi fue depuesto en un golpe militar encabezado por el actual presidente, Abdelfatah al Sisi, en julio de 2013, al año siguiente de acceder al poder a través de las urnas.

También fueron revocadas hoy las penas capitales dictadas contra otros trece integrantes de la cofradía acusados de los mismos delitos, entre los que destaca el dirigente Jairat al Shater, acusado de financiar al grupo islamista a través de sus empresas.

La fuente consultada por Efe explicó que el Tribunal de Casación basó la decisión de hoy en la clemencia, amparándose por el artículo 17 del Código Penal egipcio, que permite la reducción de condena en casos de crímenes donde la corte considere necesaria su merced.

El experto egipcio de los centros de estudios Atlantic Council y Royal United Services Institute de Londres, que se identifica como H.A. Hellyer, dijo a Efe que esta decisión "no es sorprendente" porque, en su opinión, ninguno de los líderes de la cofradía se enfrentará a las duras penas a las que han sido condenados, especialmente, las penas capitales.

El analista, autor de un libro sobre la transición política en Egipto desde la revolución de 2011, añadió que el fallo del Tribunal de Casación no tiene motivación política, sino que es judicial.

"No creo que esto esté relacionado con un acuerdo de reconciliación con el grupo, ya que hay pocos alicientes por parte de las autoridades, así como por parte de los Hermanos Musulmanes para ello en este momento", detalló Hellyer.

Recientemente, algunas voces del Gobierno y el Parlamento egipcios se han mostrado a favor de una reconciliación condicionada con sus enemigos, aunque esta posibilidad parece muy remota en las actuales circunstancias.

Los Hermanos Musulmanes fueron designados grupo terrorista pocos meses después de haber sido derrocados y desde entonces las autoridades les han atribuido los atentados que se han registrado en el país, por lo que una de las condiciones para la reconciliación sería la de renunciar a la violencia, algo por lo que nunca ha abogado el grupo abiertamente.

Por su parte, Mursi se encuentra encarcelado en la prisión de Burg al Arab, en el noreste de Egipto, ha negado siempre los cargos contra él y ha defendido reiteradamente que sigue siendo el "presidente legítimo" de Egipto.

Hace una semana, la Corte de Casación anuló otra condena contra el islamista, en este caso a muerte, a la que fue sentenciado en junio de 2015 por su fuga de la cárcel de Wadi Natrun, al norte de El Cairo, durante la revolución de 2011.

Sin embargo, todavía pesa sobre el expresidente una cadena perpetua en otro caso de espionaje, en el que Mursi, tres periodistas y otras siete personas están acusadas de hacerse con documentos relacionados con la seguridad del Estado y entregárselos a las autoridades de Catar, durante su mandato.

El pasado octubre, el Tribunal de Casación confirmó la pena, que ya es definitiva, de 20 años de cárcel contra Mursi por el uso de la violencia y por la muerte de manifestantes durante los disturbios de diciembre de 2012 a las puertas del palacio presidencial de Itihadiya, en la capital egipcia, en el marco de las primeras grandes protestas contra el islamista.

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