El candidato de la derecha a las presidenciales francesas François Fillon, inmerso en un escándalo por presuntos empleos ficticios, presenta este sábado su programa político, ignorando los crecientes llamados a retirarse de la campaña electoral.
Fillon, que celebra este sábado su 63 cumpleaños, intenta pasar página en un mitin cerca de París después de haber anunciado el miércoles que podría ser imputado por la justicia en este caso.
Ello le ha valido desde entonces la deserción de 140 colaboradores de su campaña, entre ellos su portavoz y su jefe de campaña, cuando sólo faltan siete semanas para la primera vuelta de las elecciones, el próximo 23 de abril.
"Ya no son las ratas las que abandonan el barco. Es el barco el que abandona a la rata" ilustra este sábado en un editorial el diario Libération (izquierda).
Fillon es sospechoso de haber proporcionado falsos empleos remunerados a su esposa y a dos de sus hijos, cuando era parlamentario. Él admite un "error" pero asegura que todo era "legal"
En plena hemorragia de abandonos, el entorno del veterano Alain Juppé, de 71 años, hizo saber el viernes que el segundo clasificado en las primarias de la derecha estaría dispuesto a reemplazar como candidato presidencial a Fillon, siempre que éste se retirara voluntariamente.
Pero Fillon, exprimer ministro (2007-2012), se mantiene firme y no parece dispuesto a tirar la toalla. En un video divulgado el viernes, llamó a sus partidarios a "resistir" y los convocó a una manifestación de apoyo el domingo en el centro de París.
Todas las miradas están centradas en esa manifestación, que medirá el apoyo que tiene aún Fillon entre las bases del conservador partido de Los Republicanos (LR).
Fillon, socialmente conservador y ferviente católico, cuenta con el apoyo del movimiento Manif Pour Tous, que se manifestó masivamente durante varios meses contra la legalización del matrimonio homosexual en Francia, que impulsó el actual gobierno socialista.
Fiel a su línea combativa -"suicida" para la derecha, según sus adversarios- Fillon sigue este sábado su campaña, como si no pasara nada. Por la tarde, presentará los detalles de su programa a representantes de la sociedad civil.
Pero este "capitán del Titanic", como también es llamado el denostado candidato, se enfrenta a vientos cada vez más contrarios. Ante todo los sondeos, que lo ubican en el tercer lugar el 23 de abril, lejos detrás de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, y del centrista Emmanuel Macron, lo que le impediría acceder a la segunda y decisiva segunda vuelta del 7 de mayo, que enfrentará a los dos más votados.
El viernes, el partido de centroderecha UDI le retiró su apoyo y pidió "solemnemente" un cambio de candidato para evitar "un fracaso seguro".
El nombre de Juppé es el más citado. El ahora alcalde de Burdeos, además de la retirada voluntaria de Fillon, ha hecho saber que exigiría un apoyo "unánime" en el seno de LR.
Juppé, exprimer ministro en los años 1990 y luego varias veces ministro, fue claramente derrotado por Fillon en las primarias de la derecha y del centro de noviembre pasado, y es considerado un político más moderado.
Según un rápido sondeo divulgado el viernes, si fuera candidato Juppé superaría ligeramente en la primera vuelta de la elección presidencial a Macron y a Le Pen.
En todo caso, la próxima fecha clave es el 17 de marzo, cuando se cumple el plazo para presentar las 500 firmas necesarias de cargos electos para poder ser candidato a la presidencia.
Esta sobresaltada 'telenovela' política en la que se ha convertido la elección presidencial francesa deja un sabor amargo a muchos electores, y molesta a los demás candidatos, cuyas propuestas están enterradas por el impacto mediático del "caso Fillon".
"No conseguimos organizar el debate en esta elección presidencial" se lamenta el candidato socialista Benoît Hamon, cuarto en los sondeos, para quien el caso Fillon "satura el debate democrático".
FUENTE: AFP




