La víctima del primer caso de acoso juzgado en Marruecos retira su denuncia. Foto/Ilustrativa Dreamstime

EFE

El primer juicio en Marruecos por un caso de acoso sexual callejero se abrió hoy en Fez, en el centro del país, pero de forma sorprendente la víctima retiró su denuncia y no se presentó ante el Tribunal de Primera Instancia.

El tribunal, con la ausencia también del acusado, dejó el caso visto para sentencia, que se pronunciará el próximo lunes.

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El presunto acosador, artista plástico de 66 años, tampoco asistió a la vista de hoy, y de hecho se encuentra en libertad condicional desde el pasado martes tras pasar al menos diez días en detención preventiva.

De familia poderosa y conocida en Fez, el acusado estaba representado por un familiar abogado.

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Fuentes de la defensa dijeron a Efe que la víctima se retiró del caso después de la intervención de la familia del acusado, que le rogó renunciar al caso y le propuso un arreglo amistoso.

Pese al carácter histórico del proceso, la vista duró solo unos minutos, y los observadores eran apenas unos pocos periodistas y representantes del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH, oficial), en calidad de observadores.

Los hechos se produjeron el pasado 15 de septiembre, cuando el acusado sorprendió a la víctima en un supermercado manoseándola dentro de su camiseta hasta tocar su pecho, según pudo leer Efe en el texto del informe policial.

Chocada por el comportamiento del hombre, la joven -una estudiante de 18 años- se precipitó hacia la caja mientras el artista la perseguía. Cuando rompió a llorar y contó lo sucedido a otra cliente, ésta llamó a los guardias de seguridad, que detuvieron al agresor.

Durante el interrogatorio policial, el acusado negó haber acosado sexualmente a la víctima y afirmó que la cogió por su camisa solo para señalarle que se había saltado su lugar en la cola.

Se trata del primer juicio abierto -junto a otros dos también en Fez y uno en la población de Taza- después de que el pasado 12 de septiembre entrase en vigor la ley 103-13, que lucha contra todas las formas de violencia, por vez primera penaliza el acoso callejero contra las mujeres y protege a las menores del matrimonio precoz.

La nueva normativa establece penas de hasta seis meses de cárcel y una multa de hasta 10.000 dirhams (900 euros) a quienes acosen a una mujer "en los espacios públicos u otros mediante actos, dichos o gestos de carácter sexual, o con fines sexuales".

La penalización incluye el acoso "mediante mensajes escritos telefónicos, electrónicos, grabaciones o imágenes de carácter sexual, o con fines sexuales".

El acoso callejero es un fenómeno extendido en Marruecos, como en el resto de países árabes, y se ha vuelto más visible en los últimos años por ser cada vez más denunciado en las redes sociales, y por el impacto de campañas internacionales como el "#MeToo" ("Yo también"), lo que llevó a varios países a legislar específicamente contra este fenómeno.

Sin embargo, una gran parte de las ONG feministas del país han criticado la nueva ley por no incluir mecanismos para su aplicación, no respetar los estándares internacionales y ser insuficiente por no incluir otros dispositivos, como la penalización de la violación matrimonial, por ejemplo.

Según los observadores, uno de los obstáculos de esta ley podría ser la presión social que se ejerce sobre la víctima para que retire su denuncia.

Según la abogada feminista Fatiha Chtatou, las mujeres temen las medidas vengativas que pueden sufrir si se atreven a presentar una denuncia contra su agresor.

"Pese a ser víctima, la mujer es siempre la responsable de su condición por la forma de vestirse o por la hora en la que está fuera de casa", dijo a Efe Chtatou, poniendo como ejemplo un caso de acoso sexual producido el mes pasado en Casablanca.

Allí, una mujer fue acosada en la calle mientras esperaba a su marido por un grupo de hombres -al parecer, entre ellos varios humoristas-, que incluso continuaron con el acoso tras aparecer su esposo.

La mujer los denunció y se negó a retirar la denuncia, lo que le ha valido una lluvia de insultos y una especie de linchamiento mediático en las redes sociales.

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